Las conversaciones sobre la tregua en Libia se desmoronan en Moscú

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Las conversaciones de paz para Libia no han llegado a buen puerto en Moscú. Jalifa Hafter, el hombre fuerte de Libia ya ha abandonado la capital rusa sin rubricar el acuerdo

de tregua. Su salida, antes del amanecer y casi de puntillas, es en cierta medida un desaire para el presidente ruso, Vladímir Putin. Aunque Rusia no quiere dar por cerrada la negociación, que debía poner fin a nueve meses de intensos combates en Libia. Hafter había pedido hasta este martes por la mañana para reflexionar sobre el pacto de alto el fuego que sí llegó a firmar anoche el jefe del Gobierno de Unidad, Fayed el Serraj.

Rusia y Turquía, que apoyan a fuerzas enfrentadas, habían presionado a las partes para que aceptasen el acuerdo, que recogía una tregua sin plazo. El alto el fuego, que comenzó frágilmente durante el fin de semana con denuncias de violaciones de ambas partes, amenaza ahora con derrumbarse.

"Todos los esfuerzos que los europeos están haciendo ahora, incluidos alemanes, franceses e italianos, los esfuerzos que están haciendo los vecinos libios, Argelia, Egipto, así como los Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Qatar y la Federación de Rusia, queremos unirlos para que todo funcione en una dirección e insto a todas las partes libias a ponerse de acuerdo, y no seguir resolviendo las cosas por la fuerza", ha dicho el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, que acaba de iniciar un viaje oficial a Sri Lanka citado por la agencia estatal Tass. "Continuaremos los esfuerzos en ese sentido; de momento no se ha alcanzado un resultado definitivo", señaló Lavrov.

El Kremlin se apuntó ayer un tanto diplomático reuniendo en Moscú, junto con una alta delegación turca, a Serraj, jefe del Gobierno de Unidad respaldado por Turquía y reconocido por la ONU en Trípoli, y al mariscal Jalifa Hafter, quien recibe su apoyo de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y de la propia Rusia. Pero su iniciativa de lograr poner fin a la batalla por Trípoli no ha avanzado. Y ahora podría recrudecerse. Mientras que Hafter cuenta con mercenarios rusos, que lograron inclinar la guerra a su favor, hasta conquistar el bastión de Sirte, Turquía ha enviado fuerzas para apoyar a Serraj. Insurgentes sirios respaldados por Turquía también se han unido.

Fuentes de la negociación explicaron a algunos medios libios que Hafter solicitó cuatro días para considerar varios puntos conflictivos en el acuerdo, que se negociaron durante ocho horas. También para debatir con los dos países que le prestan su apoyo. Su postura hace más difícil que tenga éxito la conferencia de Berlín, organizada por la canciller Angela Merkel con el auspicio de la ONU, programada para este fin de semana. Libia, punto clave en las rutas migratorias hacia Europa, es un lugar geoestratégico para la UE, que ha tratado durante meses promover un acuerdo.

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