Evo aspira a la eternidad

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«Ya es demasiado» de Evo en el poder. Con ese lema el principal candidato opositor, Carlos Mesa, trata de recuperar «el trono quechua». Los bolivianos eligen hoy en las urnas si

Evo Morales gobernará dos décadas –lleva 14 y se quedaría seis más– o ponen fin a una época. Siete millones de andinos eligen hoy a su presidente y renuevan la Cámara de Diputados y del Senado.

En el 2006, Morales se convertía en el primer presidente indígena en Bolivia, y se ha convertido en el mandatario con más años en el poder de la historia en ese país andino. Aspira a un cuarto mandato consecutivo hasta 2025, y como carta a su favor esgrime uno de los crecimientos económicos más altos del continente. El país ha crecido a una media del 4% en estos años, según el FMI.

Su rival Mesa, un intelectual que fue vicepresidente entre 2003 y 2005, ahora se postula como la opción moderada aunque quizás demasiado europea si tenemos en cuenta que Bolivia es el país con mayor población indígena del planeta. Para muchos, Mesa representa la vuelta a un pasado dirigido por élites y para otros es la esperanza de una clase media que teme que Evo Morales siga abarcando más y más poder. Escritor, periodista e historiador, antes que político, Mesa es el único candidato con opciones a llegar a una segunda vuelta en diciembre. Según los últimos sondeos Morales recaba 33% de los votos frente a los 26% de Mesa, la brecha entre ambos aspirantes se ha reducido apenas un punto desde el pasado agosto.

El modelo económico boliviano se nutre en gran parte de los beneficios de la venta pública de gas a los países vecinos. La bonanza se ha logrado por un crecimiento de la economía que ha llegado a superar el 4% en algunos momentos. Eso combinado con algunas medidas claramente nacionalizadoras y estatistas. Una de las primeras decisiones de Evo fue expropiar empresas. El presidente boliviano que basó su discurso en la justicia social para acabar con históricas discriminaciones hacia los indígenas, los campesinos y los más desfavorecidos, es también representante del llamado Socialismo del Siglo XXI que se extendió por parte de Sudamérica desde la década de 2000. Era una extensión de la izquierda bolivariana representada por Hugo Chávez.Evo vuelve a presentarse después de que se rechazase en referéndum su reforma constitucional que eliminaba los límites a la reelección. No obstante, buscó un subterfugio en los derechos humanos para volver a presentarse. El Tribunal Constitucional, afín al presidente, dio luz verde a la maniobra. Un movimiento ya utilizado por Daniel Ortega en Nicaragua. Si se impone Evo y Cristina el 27-O, el continente volverá a pivotar a la izquierda.

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