La Cámpora, la fuerza de choque del Kirchnerismo

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Integrada en su mayoría por jóvenes, La Cámpora es una organización política liderada por Máximo Kirchner, «hijísimo» de Cristina y Néstor. Cuenta entre sus miembros con el ex ministro de Economía,

Axel Kicillof, artífice de la expropiación de la petrolera YPF Repsol. El kirchnerismo volverá al poder tras ganar las elecciones del domingo 27, según vaticinan todas las encuestas, y la pregunta es qué influencia tendrá La Cámpora. En esta campaña, no ha parado de lanzar directrices al futuro presidente Alberto Fernández y Máximo suena como ministro. Apunten.

En su momento la prensa local describía a Máximo, el hijo pródigo de Cristina Kirchner, como un niño inútil que solo sabía jugar a los videojuegos. Pero con el tiempo fue demostrando que pese a su falta de carisma, «tejía en la sombra» el sueño que empezó con su padre, el fallecido Néstor Kirchner, y que luego se convirtió en «la guardia pretoriana» de CFK: La Cámpora. Son «los cachorros K» pero también «cristinistas» hasta la médula. La Cámpora trasciende lo ideológico, es también una cuestión de herencia, y sangre.

Mucho se ha hablado sobre el poder real que ejerció, ejerce y ejercerá la organización peronista. Leyendas urbanas que son utilizadas en plena campaña por el oficialismo y el presidente Mauricio Macri, quien al igual que sus rivales, busca instaurar el miedo entre los votantes de cara a las presidenciales del próximo domingo 27. La Cámpora despierta el interés de los argentinos por su capacidad de marcar la línea del próximo Gobierno.

El nombramiento del ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, como presidente con el tándem de Cristina de Kirchner como «vicepresidenta» no modificó las atribuciones del diputado de Máximo. El hijo de Kirchner no solo decidió el filtro de los candidatos en el territorio que representa el 37% del territorio nacional, sino que también tuteló las negociaciones de las listas en los distritos del interior, en los que su agrupación busca expandir su poder.

Nadie se atrevió a cuestionar su nombre cuando, meses atrás, comenzó a sonar la posibilidad de que la renovación de su escaño no sería por Santa Cruz si no por Buenos Aires. Tampoco se quejaron de la candidatura de Axel Kicillof –ex ministro de Economía– a gobernador de la capital argentina. Máximo ya no se atrinchera en su bastión patagónico, se mueve por todo el territorio, a pesar de las causas por corrupción que arrastra él y su madre. Los fueros le blindan. Ha tomado «el testigo», finalmente, de su progenitor.

Hoy, los dirigentes de la provincia de Buenos Aires reconocen que Máximo es el principal referente del espacio peronista, más allá de Cristina Kirchner. La sombra de su poder obliga al precandidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, «a sacar pecho» para no convertirse en un «títere de la viuda peronista» ni de Máximo. Alberto Fernández quedó reforzado tras ganar por 15 puntos las primarias frente a un debilitado Macri, en sus horas más bajas. De acuerdo con las últimas encuestas el peronista ganaría en primera vuelta. De ser así, sería una humillante derrota para el presidente Macri.

A una semana de la cita electoral, el ex jefe de Gabinete asegura que está tranquilo. «El Gobierno lo voy a conformar yo, ya que es lo único que me compete como presidente», sostiene. En cualquier caso el «híjisimo» Máximo suena como ministro.

De La Cámpora al Gobierno. Según consigna la periodista Laura Di Marco en el libro «La Cámpora. Historia secreta de los herederos de Néstor y Cristina Kirchner», publicada en el 2012, quienes hoy conforman la cúpula de la organización salieron de agrupaciones estudiantiles secundarias y universitarias, donde militaron y encabezaron centros de estudiantes; movimientos sociales y de defensa de los Derechos Humanos.Otro de los sustentos fueron las agrupaciones sociales surgidas tras la crisis y el abandono del poder del ex presidente Fernando De la Rúa en 2001, lo que se conoce como «el corralito», tal es el caso de Andrés «el Cuervo» Larroque, uno de los pesos pesados de esta organización, y también diputado «cristinista».

Si bien en el embrión de La Cámpora a finales de los noventa y la crisis de 2001 sus integrantes ni se conocían, fue durante la presidencia de Néstor Kirchner que empezaron a cruzar caminos y pusieron las bases de la agrupación política.

Es en la primera presidencia de CFK donde los jóvenes comienzan a tener presencia como grupo, pero tras la muerte de Néstor Kirchner, cuenta Di Marco, La Cámpora, ya constituida como federación, toma una importancia trascendental, de la mano de Máximo Kirchner.

En las elecciones de 2011, el poder se traduce en la incorporación de diferentes cuadros camporistas en las nóminas nacionales, provinciales y seccionales. Tras la reelección de Cristina, sin embargo, ninguno ocupó primeras líneas ministeriales, lo que para muchos significó una pérdida de influencia política. Pero lo cierto es que con Kicillof, La Cámpora dejó claro en 2012 cuál es su objetivo. Fue el encargado de justificar a los argentinos, a los españoles y al mundo por qué el Gobierno decidió expropiar parte de Repsol YPF. Más tarde ocuparon puestos principales llegando a dirigir compañías como Aerolíneas Argentinas. Ahora la pregunta es: ¿si la fórmula F-F, y el peronismo vuelve a la Casa Rosada qué poder tendrá La Cámpora y el emperador Máximo?

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