El secesionismo duerme en Quebec

Internacionales
Lectura
Mientras Barcelona arde en una algarada soberanista violenta, en este lado del charco las aguas bajan tranquilas en el río San Lorenzo, que baña la ribera de Montreal. A dos días de
las elecciones generales, en las que el primer ministro Justin Trudeau se juega su reelección, no hay ansiedad separatista en la principal ciudad de Quebec, la provincia francófona de Canadá. La gente espera paciente sus «bagels» recién cocidos en St.Viateur, esquiva los adoquines del centro histórico y asciende a la cruz de Mont Royal: es un sábado fresco antes de que el invierno lo congele todo. La hoguera separatista que consume Cataluña está apagada en Quebec. Los rescoldos, sin embargo, siguen vivos. Hace años que la independencia o la celebración de un referéndum han dejado de ser una opción política real en la provincia. Pero el principal partido soberanista comparece este lunes en las elecciones con crecimiento en las encuestas, la posibilidad de ser un partido bisagra y de soñar, en un futuro, con reavivar aquel fuego. «Ha habido un cambio notable en los últimos años, en los que la opinión pública ha dejado de lado las exigencias de una independencia total para optar por más medidas de autonomía», explica a este periódico Graham Fox, presidente del Institute for Research on Public Policy, uno de los principales «think tank» de Canadá. La derrota por la mínima en el referéndum separatista de 1995, el segundo tras el de 1980, sumió al soberanismo en la depresión. En 1993, el Bloc Québecois, el partido que aglutina al separatismo en el Gobierno federal, era la segunda fuerza de Canadá. Desde entonces, la representación del separatismo ha caído tanto en el Parlamento de Ottawa como en el Gobierno provincial de Quebec. «Hay una creciente sensación de que no va a ocurrir a corto plazo», explica Fox sobre el separatismo. «Los referéndums no funcionaron, así que es mejor poner la energía en otra cosa. Y hay además un cambio generacional, el discurso de separación postcolonialista no ha calado entre los jóvenes. Hoy hay votantes que no habían nacido en 1995, no hay un entusiasmo nuevo por la separación». Impulsar lo francés La mejor muestra del abandono del soberanismo fue en las elecciones provinciales del año pasado. Un partido nacionalista de centro-derecha que no abraza el separatismo, Coalition Avenir Québec, se impuso por primera vez en su historia. Su gobierno, comandado por François Legault, goza de mucha popularidad y ha cambiado el soberanismo –su líder se ha hartado de repetir que descarta por completo apoyar un nuevo referéndum– para centrarse en mantener el carácter francés de Quebec con leyes seculares sobre uso de símbolos religiosos en espacios públicos y dureza en los procesos de asimilación de inmigrantes, en las antípodas de la visión multiculturalista que predica Trudeau desde Ottawa. Es un nacionalismo que, en realidad, parte de la derrota de 1995. El entonces líder soberanista, Jacques Parizeau, justificó así el resultado: «Nos han ganado el dinero y los votos étnicos». Mantener e impulsar el carácter francés de Quebec es la prioridad ahora de Legault, lo que, a la larga, podría ser el caldo de cultivo para un resurgimiento de las ansias soberanistas. En este contexto se ha producido un fuerte crecimiento del Bloc Québecois, que compite en las elecciones nacionales. El partido no se ha quitado la etiqueta de independentista, pero tampoco lo ha puesto en el centro de su mensaje. Su líder, el carismático Yves-François Blanchet, ha abrazado el discurso nacionalista de Legault y prefiere no hablar de referéndums. Puigdemont, frustrado por no poder acudir a Canadá El expresidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont, trata desde la primavera pasada de ganar la relevancia internacional que se le resiste con un viaje a Quebec. El prófugo de la justicia española busca darse un baño de legitimidad entre los círculos separatistas de la provincia francófona, a pesar del declive del separatismo en las últimas dos décadas. Quebec aparece con frecuencia en el discurso del separatismo catalán por la celebración de su referéndum de 1995 –legal– y el ex «president» busca trazar ese paralelismo falso desde tierras canadienses. Puigdemont tenía previsto viajar en abril a Quebec, pero las autoridades canadienses le denegaron la autorización electrónica necesaria para entrar en el país.

FUENTE DIARIO ABC:

https://www.abc.es/internacional/abci-secesionismo-duerme-quebec-201910200324_noticia.html

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS