La Eurocámara humilla a Macron al rechazar a su candidata a la Comisión

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Fuerte varapalo para Emmanuel Macron. Su candidata para hacerse con la cartera de Mercado Interior en el nuevo ejecutivo comunitario , Sylvie Goulard , fue rechazada ayer por el Parlamento Europeo.

Ahora, el Elíseo debe buscar un nuevo aspirante con el objetivo de que todo el colegio de comisarios en su conjunto reciba el visto bueno de la Eurocámara el próximo 23 de octubre y el nuevo equipo coja el testigo de la Comisión Juncker el 1 de noviembre, sin ningún retraso.

El rechazo ha sido contundente e inapelable. Los eurodiputados de las comisiones de Mercado Interior e Industria votaron ayer en contra de la aspirante con un resultado de 82 miembros en contra, 29 a favor y dos abstenciones. Tan sólo los suyos, el grupo liberal rebautizado como Renew Europe, han salido en su auxilio. Este veredicto no ha sorprendido a nadie en la capital comunitaria y se debe a varios factores.

El más importante, el polémico currículum de la candidata no, por su valía para el puesto, sino por varios asuntos oscuros sobre su honestidad que han jalonado su carrera política en los últimos años. Como principal escándalo, tiene abierta una causa judicial en Francia y una investigación de la Oficina Antifraude Eurpea (OLAF) por el uso irregular de los fondos destinados a los asistentes durante su mandato como eurodiputada, ya que siguió recibiendo dinero para pagar a uno de sus trabajadores, meses después de que éste dejara su puesto.

Aunque Goulard ya ha devuelto los 45.000 euros de diferencia, a esta mancha en su expediente se le ha unido un presunto conflicto de intereses ya que durante los años 2013 y 1026 simultaneó sus labores de eurodiputada con su trabajo como consultora en un think tank estadounidense, el instituto Berggruen, con un salario de 10.000 euros mensuales.

Aunque legamente nada impide a los eurodiputados compaginar este tipo de labores con su trabajo como representantes europeos, este caso ha abierto un debate sobre la integridad de la candidata y la necesidad de endurecer el código de conducta de los eurodiputados.

Tras el escándalo de los fondos para los asistentes, Goulard dimitió como ministra de Defensa en su país y en la audiencia de ayer (la segunda, tras una primera poco convincente) le ha fue imposible explicar por qué podía convertirse en Comisaria después de no ser apta para formar para del Gobierno de su país. Nadie entendía este doble rasero. También resulta difícil de comprender por qué Emmanuel Macron decidió enviar a Bruselas a una candidata tan polémica, a pesar de sus buenos credenciales europeístas.

Aunque Goulard ya ha devuelto los 45.000 euros de diferencia, a esta mancha en su expediente se le ha unido un presunto conflicto de intereses ya que durante los años 2013 y 2016 simultaneó sus labores de eurodiputada con su trabajo como consultora en un think tank estadounidense, el instituto Berggruen, con un salario de 10.000 euros mensuales. Aunque legamente nada impide a los eurodiputados compaginar este tipo de labores con su trabajo como representantes europeos, este caso ha abierto un debate sobre la integridad de la candidata y la necesidad de endurecer el código de conducta de los eurodiputados.

Tras el escándalo de los fondos para los asistentes, Goulard dimitió como ministra de Defensa en su país y en la audiencia de ayer (la segunda, tras una primera poco convincente) le fue imposible explicar por qué podía convertirse en Comisaria después de no ser apta para formar para del Gobierno de su país. Nadie entendía este doble rasero. También resulta difícil de comprender por qué Emmanuel Macron decidió enviar a Bruselas a una candidata tan polémica, a pesar de sus buenos credenciales europeístas.

Aparte de su labor como eurodiputada, fue consejera política durante la comisión presidida por Romano Prodi y ahora ejerce como subgobernadora del Banco de Francia. Su experiencia al frente del ministerio de Defensa francés le hacía también la candidata perfecta para este puesto europeo ya que dentro de las competencias de su cartera están incluidas la Industria de la Defensa y Espacio.

A estos factores se une la animosidad despertada por el inquilino del Elíseo en la Eurocámara, después de que éste batallara sin descanso contra el sistema Spitzenkandidaten por el que los candidatos de las diferentes familias del Parlamento Europeo se convertían en los aspirantes a la presidencia del ejecutivo comunitario. La lucha de Macron fue exitosa ya que la presidenta electa del ejecutivo comunitario, Úrsula von der Leyen, no se presentó dentro de este sistema.

Con este voto de ayer, el Parlamento Europeo envía un poderoso mensaje el presidente de la República: París no es Bruselas y el proceso legislativo europeo no funciona como el presidencialismo francés. Renew Europe intentó ayer achacar a estas circunstancias el fracaso de su candidata. Tras lamentar este voto en contra, el partido liberal aseguró en un comunicado que “Syjvie Goulard ha pagado el precio de las nimiedades de la política interna y europea” y pide a los partidos pro- europeos “reflexionar profundamente” sobre el sistema de audiencias.A su vez, la Eurocámara se había cobrado ya dos víctimas de las dos principales familias – populares y socialistas- y parecía difícil, prácticamente imposible, que Renew Europe no sufriera ninguna baja.

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