El jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Mike Pompeo, acusó el lunes a Rusia de agravar las tensiones en Venezuela con su presencia militar para apoyar al “régimen de Nicolás Maduro” y advirtió que Washington no permanecerá “de brazos cruzados”.


“Estados Unidos y los países regionales no se quedarán de brazos cruzados mientras Rusia exacerba las tensiones en Venezuela”, dijo Pompeo a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, durante una llamada telefónica este lunes, informó el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Robert Palladino.


“La continua inserción de personal militar ruso para apoyar el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro en Venezuela corre el riesgo de prolongar el sufrimiento del pueblo venezolano que apoya abrumadoramente al presidente interino Juan Guaidó”, dijo en un comunicado.

Pompeo llamó a Rusia a “cesar su comportamiento no constructivo” y sumarse a los países “que buscan un futuro mejor para el pueblo venezolano”, añadió el texto.

La agencia estatal rusa Sputnik confirmó el domingo que dos aviones de las Fuerzas Armadas rusas aterrizaron el sábado en el aeropuerto internacional de Maiquetía, que sirve a Caracas, transportando personal militar y equipos.


Estados Unidos y más de 50 países impulsan la salida del poder de Maduro, cuya reelección consideran resultado de elecciones fraudulentas, y reconocen como presidente interino a Guaidó, quien también es jefe del Parlamento, con miras a encabezar un gobierno de transición y organizar nuevas elecciones.

Rusia, que es junto con China uno de los principales acreedores de la multimillonaria deuda externa de la otrora potencia petrolera, se ha opuesto sistemáticamente a la campaña de Washington para sancionar a Maduro.

La colaboración militar entre Caracas y Moscú se ha fortalecido en las últimas dos décadas con la llegada al poder de Hugo Chávez, el mentor de Maduro fallecido en 2013, con la compra de equipos y armamento militar.

Rusia ya demostró su apoyo a Maduro al enviar dos bombarderos Tu-160 a Venezuela en diciembre pasado para participar en un ejercicio militar.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha ordenado antes a sus fuerzas militares, o paramilitares, ingresar en escenarios conflictivos para desafiar las estrategias de Estados Unidos, especialmente en Siria y Ucrania.

AFP

El potente escudo antimisiles provistos por el gobierno de Vladimir Putin fue detectado por la empresa israelí ISI y había sido probado en febrero.


Se trata de la última muestra de colaboración entre el régimen chavista y el Kremlin en un contexto de fuertes tensiones en la región ante la expectativa de una posible intervención militar estadounidense

 

 

 

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANB) desplegó una batería demisiles de fabricación rusa S-300 en los alrededores de Caracas, según informó el domingo la consultora israelí en defensa ImageSat International (ISI).

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De acuerdo a las imágenes satelitales tomadas el 20 de marzo y publicadas en la cuenta de Twitter de la empresa, el escudo antimisiles entró en operaciones en la base aérea Capitán Manuel Ríos luego de una serie de ensayos realizados en febrero de 2019, en el marco de las maniobras  Bicentenario de Angostura lanzadas por el régimen de Nicolás Maduro.

En total se detectaron cinco lanzadores de los misiles S-300VM, con capacidad de derribar aviones enemigos o misiles balísticos, además de un sistema de radar 9s32ME.

 

"Venezuela aumenta su disponibilidad operacional debido a las tensiones regionales", es la conclusión de ISI.

El despliegue de los S-300 durante las maniobras Bicentenario Angostura, realizada en medio de un contexto de extrema tensión política en el país sudamericano, ya había sido reportado pero no se sabía si sería temporal, durante el desarrollo de los ejercicios, o si por el contrario se trataba de un aumento de las defensas venezolanas.

También ISI, que opera satélites EROS fabricados por la industria de defensa de Israel, publicó en febrero imágenes del desembarco y montaje de los S-300 en la base Capitán Manuel Ríos.

En esta imagen del 4 de febrero se muestra el desembarco y montaje de la batería de misiles S-300VM (Twitter: @ImageSatIntl)
En esta imagen del 4 de febrero se muestra el desembarco y montaje de la batería de misiles S-300VM (Twitter: @ImageSatIntl)

Pero lo cierto es que la FANB se ha mostrado en estado de alerta desde que la Asamblea Nacional de Venezuela designara a Juan Guaidó como presidente interino del país encargado de hacerse cargo del poder ejecutivo y llamar a elecciones libres,en directo desafío al régimen de Maduro, cuya reelección en 2018 ha sido criticada por ilegítima.

Al respecto, Estados Unidos, Canadá, Europa y la mayor parte de América Latina se movilizaron para reconocer a Guaidó como presidente legal y legítimo de Venezuela, llamando a Maduro a entregar el poder.

Mientras que Rusia, China, Cuba, Turquía e Irán, entre otros, prestaron apoyo al régimen chavista.

El sistema antimisiles s-300VM es uno de los más eficaces de su tipo en el mundo
El sistema antimisiles s-300VM es uno de los más eficaces de su tipo en el mundo

En este contexto de puja geopolítica entre las grandes potencias, comenzó a circular la posibilidad de una intervención militar de tropas extranjeras en Venezuela, presuntamente lideradas por Estados UnidosAnte lo cual Rusia extendió su apoyo militar a Maduro, prometiendo nuevos vuelos de los bombarderos nucleares Tu-160, como el realizado en diciembre, y una mayor cooperación.

El domingo dos aviones de transporte de la Fuerza Aérea de Rusia aterrizaron en Caracas con 100 militares rusos y 35 toneladas de equipo en su interior, disparando todo tipo de especulaciones sobre sus objetivos, desde el mantenimiento de los Tu-160 hasta el refuerzo del régimen ante una invasión.

Sin embargo, es importante destacar que Venezuela posee enormes cantidades de equipo militar de fabricación rusa y la cooperación y asistencia posventa es usual, y el lunes el gobierno ruso aseguró que la llegada de la comitiva se daba en cumplimiento de contratos existentes.

Un lanzado de misiles S-300VM, parte de la batería desplegada por Venezuela
Un lanzado de misiles S-300VM, parte de la batería desplegada por Venezuela

El S-300 es un sistema defensivo de misiles tierra-aire desarrollado en la década de 1970 por la Unión Soviética, y que ha recibido numerosas actualizaciones hasta convertirse en una de las armas más eficaces de su tipo, aunque no se encuentra en las más modernas hoy en funcionamiento.

Cada batería está compuesta por una serie de lanzadores, radares y un centro de comando, y funciona en forma automatizada con la capacidad de derribar misiles balísticos, misiles de crucero y aeronaves de todo tipo.

Su versión más moderna, la S-300VM, tiene un alcance de 200 kilómetros y es utilizada para defensa aérea de bases militares e infraestructura estratégica. Es desplegada por Rusia, Egipto y Venezuela.

fuente infobae

Mario Puzo sonreiría al conocer la existencia de alguien con ese singular apellido y poder. Padrino. Es el nombre del comandante más influyente de la apocalíptica Venezuela que propone Nicolás Maduro.Por Laureano Pérez Izquierdo


 

 

 

Es aquel que intenta mantener a raya a los más de mil generales y coroneles que quieren romper filas y terminar con la agonía. Duda: teme que para él pueda ya no haber retorno.

Vladimir Padrino López, así su nombre completo, nació en 1963 en Caracas y desde 2014 concentra atribuciones casi absolutas, sólo comparables a las del propio dictador y a las de Diosdado Cabello. Aquel año fue nombrado ministro del Poder Popular para la Defensa. Se mantiene fiel a su actual jefe como antes lo hizo con Hugo Chávez. Y permanece en el cargo de Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Un pomposo título que le permite ser el dique de contención ante militares descontentos.

"Si Padrino da un portazo representará un golpe mortal para la dictadura", repite un general retirado desde Caracas. Prefiere el anonimato: comprende que es la única forma de permanecer a salvo en el devastado país.

El máximo militar se muestra, ante el resto, leal. Dice ser un "privilegiado" por haber sido alcanzado por las sanciones de los Estados Unidos el pasado 25 de septiembre. Esa amonestación le impedirá gozar de su fortuna declarada, incalculable. También de aquella que hizo ensuciándose y que Washington localizó dónde está oculta.

 

Cuando supo sobre la decisión del gobierno norteamericano lanzó una provocación. Lo hizo vía Twitter, pour la gallerie: "He ordenado pasar al Departamento del Tesoro la nómina completa de los oficiales generales y almirantes de la FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana) para facilitar la tarea de 'sancionar' por cuotas a los revolucionarios defensores de la Constitución y de la soberanía nacional". La ironía no cayó nada bien entre sus subalternos.

Con ellos, Padrino utiliza un arma que aprendió en otras latitudes: la psicológica. Trata de convencerlos -sin estarlo ya él del todo- de que su compromiso con la dictadura alcanzó tal magnitud que ni la Casa Blanca ni el próximo gobierno de transición en Venezuela se apiadarán de su futuro y sus bienes. Los deja pensando: jamás les otorgarían una absolución. Con ese eco en sus cabezas retornan a sus hogares. Cabello también trata de contenerlos. Los generales dudan. Los coroneles y capitanes, mucho más.

El tiempo para saltar a las filas que terminarán gobernando Venezuela está llegando a su límite. Los militares que se queden junto a Maduro y su séquito serán enjuiciados por delitos gravísimos, entre los que se destacan violaciones a los derechos humanos y narcotráfico. "El régimen está como una manzana demasiado madura: caerá en cualquier momento", pronostica el mismo militar que dobló el uniforme hace algunos años pero que mantiene lazos con sus camaradas en carrera y le confían sus penas.

Los interrogantes se apoderan de su insomnio. Sobre todo de aquellos que ven ahora (o quizás, nunca) una oportunidad que pueda desvanecerse. Lo mismo ronda la cabeza de su jefe. ¿Qué pasaría si Juan Guaidó, en su carácter de presidente interino, comienza a dar instrucciones concretas a los militares? ¿Qué podría ocurrir en caso de que designara a un nuevo comandante en jefe y una renovada cúpula? Más temprano que tarde, el titular de la Asamblea Nacional ocupará Miraflores y las consecuencias de no haber obedecido sus órdenes dándole la espalda a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se redundarían en procesos criminales por traición a la patria, sumado a las torturas contra opositores, asesinatos y tráfico de drogas. Todos esos cargos serán fáciles de comprobar.

Padrino, por el momento, no actúa solo. Junto a él operan otros uniformados que mantienen la disciplina del generalato venezolano. Son los cubanos infiltrados en lo máximo del poder de Caracas. Penetraron la inteligencia, las fuerzas armadas y las paraestatales. Todo con el visto bueno de Maduro, quien cada vez tiene menos control de la situación. ¿Saben ambos que los castristas podrían dejarlos al desamparo de un momento a otro si así lo ordena MoscúEl límite es el petróleo.

El mayor General de la Aviación venezolana Francisco Estéban Yánez Rodríguez reconoció a Guaidó como presidente interino. Lo hizo el pasado 2 de febrero. Junto a él se sumaron casi 600 oficiales y suboficiales. Ese día el piloto en jefe afirmó que el 90% de los militares están descontentos con el régimenPadrino está al tanto… mientras cree escuchar un sonido recurrente en su cabeza: tic tac.

Entre los uniformados anotados en la lista de desertores a la dictadura se encuentra alguien que estuvo a punto de terminar en una cárcel norteamericana: Hugo Armando Carvajal Barrios, ex mayor general del Ejército y ex director de Inteligencia Militar. Durante años fue un verdadero titiritero. Al lado de Chávez hizo y deshizo a su antojo y tejió redes -y negocios- con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Hasta que en julio de 2014 cayó a medias. Fue acusado de narcotráfico y detenido en Aruba. Era catalogado por algunos como "el Pablo Escobar de Venezuela". Sin embargo, la campana lo salvó a tiempo. Un giro diplomático impidió que fuera extraditado desde esa isla a Estados Unidos. Retornó a Venezuela como un héroe, ungido por Maduro y generales.

Pero hace pocas semanas -en disputa con el régimen- se declaró en rebeldía. Conocedor de los tiempos y de los humores de sus camaradas, es consciente que el final podría precipitarse. También es consciente de que se debe apartar a los castristas para que el dictador caiga. "Créanme, si no acabamos con los cubanos, la FAN no podrá cumplir con sus deberes", dijo, al tiempo que le exigió "coraje" a Padrino. "Póngase un par de bolas", le espetó.Desde un exilio desconocido está atento a cualquier movimiento que podría realizar el resto de sus antiguos pares.

Además, la infiltración del G2 cubano generó un estado de terror propio de un gulag en cada uno de los cuarteles. La desconfianza sobre el compañero hace muy difícil la confidencia de algún descontento. Cualquiera que pretenda alzar la voz es reportado de inmediato.

Académico y con una vasta formación, el generalísimo conoce cómo piensa cada uno de los soldados y altos mandos de la fuerza. Está al corriente de sus preocupaciones y necesidades. También sus debilidades. Es que el militar de 55 años ocupó todos los cargos de comando inherentes a los grados, un plus sobre otros de su misma generación.

Pero además, las armas están muy bien custodiadas. El acceso a ellas es casi imposible para alguien que quiera alzarse contra la dictadura. Desde que Chávez se hiciera con el control absoluto de la nación el armamento y las municiones sólo se otorgan cuando algún suboficial está de guardia. ¿Cómo alzarse sin armas? ¿Cómo alzarse sino es el jefe quien lo ordena? Padrino es quien tiene hoy el poder de distribuir las llaves de esos galpones atiborrados de fusiles.

Tanto él, como el resto de sus mandos altos y medios tienen pleno conocimiento de que abril será clave, en cuanto a definiciones. A los vencimientos por bonos de la petrolera Citgo -la obsesión de Rusia- deberá sumarse el clima social, que para entonces podría estar aún más deteriorado: la escasez de energía, de alimentos y remedios estará en niveles dramáticos. Más teniendo en cuenta que Venezuela es un neto importador de víveres y las divisas para poder comprarlos apenas si cabrán en un esquelético bolsillo. Para peor: ese bolsillo será saqueado.

¿Cómo hará el régimen para impedir una nueva implosión que incluso golpeará a quienes componen sus cuarteles? ¿Cómo hará Padrino para frenar a sus coroneles, capitanes y soldados?

Más: generales están al tanto que de haber un remoto salvoconducto para Maduro, el mismo incluirá apenas a su círculo y a parte del poder central, entre quienes podría -o no- figurar el propio ministro de DefensaEl resto de los comandantes permanecería sin escudo en una Venezuela sedienta de justicia. La historia latinoamericana no ha sido piadosa con los uniformados del siglo XX. Tampoco lo será con los del Socialismo del XXI.

Los Estados Unidos confían, sin embargo, en que el Ejército es la única institución con la que se puede todavía contar y que puede garantizar una transición medianamente ordenada hacia una democracia plena. Pese a la incontenible corrupción de los altos mandos, una línea se mantiene ajena a los crímenes que cometieron sus superiores junto a los cubanos.

Guaidó necesitará tiempo para separar la paja del trigo. En cambio, la Fuerza Aérea y la Marina parecieran no ser tan confiables. Se tienen pruebas de que los aviones de ambas armas resultaron de gran utilidad para las tropelías de Maduro y Cabello. Y el mar habría sido demasiado calmo para las lanchas y las embarcaciones con carga blanca.

Como un jugador de ajedrez que anticipa movimientos, Padrino ya hizo el propio por desesperación de su propia familia, sobre todo sus hijos Michell y Yarazetd. Intentó refugiarlos primero en España y luego en Costa Rica, donde se encendieron las alarmas y cerraron sus puertas. Hoy estarían viviendo en Madrid. Pero los tiempos se acortaron. Ningún país se comprometería a darle refugio a aquellos que cometieron delitos contra la humanidad en Venezuela. Ni a ellos ni a sus familias. Muchísimo menos cuidar de su dinero.

"La ventana está cerrándose", dijo hace unos días John Bolton, asesor de la Casa Blancapara Asuntos de Seguridad Nacional. Padrino lo sabe. Sus subordinados, también.

fuente infobae