Sémper, en su despedida: “Me incomoda el clima de confrontación permanente”

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"Si continúa esta política de decir la cosa más fuerte; Si el populismo reaccionario nos arrastra a los demás, yo no pinto nada en política. No me sentiré útil. En el

barro siempre gana el populista", declaró el portavoz del PP en el Parlamento vasco,Borja Sémper, hace justo un año, en una entrevista a EL PAÍS. Hoy, a los 44, deja definitivamente la política, según ha sabido este diario, desencantado con el panorama y las declaraciones subidas de tono e ilusionado por una nueva vida en la actividad privada.

La decisión pone fin a una carrera de casi tres décadas. Con 16 años intentaron pegarle en el insituto por una carta que había enviado a EL PAÍS. Se titulaba "miedo" y en ella Sémper explicaba lo que suponía entonces tener unas ideas diferentes sobre qué era ser "buen vasco": que quemaran el coche de tu padre, que te dijeran "vete a tu país". Con 17, ingresó en las las Nuevas Generaciones del PP, "deslumbrado" por la figura de Gregorio Ordóñez, teniente de alcalde de los populares en San Sebastián que sería asesinado por ETA poco después, en 1995. Entonces no era fácil encontrar a políticos que estuvieran dispuestos a poner su nombre en listas electorales. Sémper dio el paso y desde junio de 1995 hasta 2010 fue concejal en el Ayuntamiento de Irún. En 1997, uno de aquellos chavales valientes, Miguel Ángel Blanco, fue secuestrado y asesinado por la banda terrorista. Sémper se metió en política cuando ser político en Euskadi significaba ir a muchos más funerales de los que acostumbra un joven de esa edad, a mirar debajo del coche y a moverse acompañado de una sombra, el escolta. Las amenazas - "Sémper, te vamos a matar", escribiron en las calles de Irún cuando tenía 21 años- no le arredraron. El desencanto sí. Estos días, la hermana de Consuelo Ordóñez ha criticado al líder del PP, Pablo Casado, por entender que utiliza a las víctimas del terrorismo, y Sémper, licenciado en Derecho, ha decidido aceptar la última oferta del sector privado para empezar a trabajar en una multinacional.

Apartado del los órganos de decisión y debate del nuevo PP, Sémper, que apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias, pertenecía a esa raza política en extinción en las nuevas ejecutivas de los partidos: el verso suelto. Ha sido una de las voces más críticas con Vox y en consecuencia, con el escoramiento intermitente del discurso de los populares hacia el tono del partido de extrema derecha. En los últimos meses la falta de sintonía del PP vasco con la dirección nacional se ha hecho evidente, sobre todo, a través de la mano derecha de Casado y portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, que acusó a sus compañeros vascos de “tibieza” con el nacionalismo y ha llegado a asegurar que el momento político actual es más difícil que cuando ETA mataba. “Mientras algunas caminaban por mullidas moquetas, otros nos jugábamos la vida defendiendo la Constitución”, le replicó entonces Sémper. También se revolvió el político vasco para defender a un compañero cuando el PP decidió abrir expediente disciplinario a un juntero provincial, Juan Carlos Cano, amenazado por ETA, que votó por error a favor de que EH Bildu presidiera una comisión de derechos humanos. "Mi partido le abre un expediente. Supongo que para aclarar si es connivente con ETA. A estas alturas. Es descorazonador dedicar una vida a una causa y que esta sea la respuesta", declaró el portavoz del PP en el Parlamento vasco.

 

Su nombre se suma ahora al de la decena de cargos del PP de Mariano Rajoy que han abandonado la política tras el triunfo de Casado en las primarias del partido, como Soraya Sáenz de Santamaría, José Luis Ayllón, Fátima Báñez, Íñigo de la Serna y Cristóbal Montoro, entre otros.

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