Sánchez apela de nuevo al PP ante las dificultades con Esquerra

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En su segunda rueda de prensa desde las elecciones, Pedro Sánchez cambió este lunes ligeramente la estrategia. El presidente volcó la presión hacia el PP y le pidió que permita la

investidura. Sánchez no citó siquiera a ERC. Sin embargo, las negociaciones con los republicanos continúan y este martes será la cita clave. El PSOE sigue sin ver un plan b. Mientras, el líder del PP, Pablo Casado, endureció sus ataques a los socialistas para tratar de atajar cualquier duda sobre una posible abstención de su partido en el debate de investidura, una posición defendida por algunos de sus barones y exdirigentes como Esperanza Aguirre.

Desde que ganó las elecciones, Sánchez ha optado por un silencio casi absoluto. Dos ruedas de prensa en tres semanas, ambas en presencia de dirigentes extranjeros y con limitación a dos preguntas de medios españoles. El presidente rehúye la exposición porque quiere evitar que las declaraciones compliquen las negociaciones, como sucedió en julio. Pero su silencio ha llevado toda la presión sobre él, porque ERC, el aliado clave para la investidura y el más incómodo, insiste en que no tienen prisa, que Sánchez ha sido “derrotado” y que por eso negocia, y que en la mesa de partidos sobre Cataluña se tiene que hablar de “soberanía”. Ante estas presiones casi diarias, que inquietan en sectores del PSOE —aunque la mayoría de barones están de acuerdo con una mesa de partidos siempre que los límites de la ley estén muy claros— Sánchez quiso este lunes desviar la carga hacia el PP y Ciudadanos, que viven sus propias discusiones internas sobre lo que deberían hacer para evitar que la investidura dependa de los independentistas. Lo hizo en una comparecencia conjunta con el secretario general de la ONU, António Guterres, en la jornada inaugural de la Cumbre del Clima.

El PSOE no trabaja de momento en un plan b. La apelación de Sánchez al PP pretende fundamentalmente que ERC rebaje sus expectativas. “Lo que no puede haber y no habrá son terceras elecciones”, aseguró tajante el presidente en funciones. Entre otras cosas para evitar que la presión crezca y complique las cosas, los socialistas quieren convocar el pleno de investidura el 16 de diciembre. Para eso tendrían que lograr unas mínimas garantías este martes, en la reunión más importante de los negociadores de ERC y del PSOE.

Sánchez evitó cualquier mención a los republicanos, a pesar de que las preguntas de la prensa se referían específicamente a las exigencias de estos. El presidente se centró en el PP, aun sin mencionarlo: “Todos tenemos que aportar al desbloqueo. Nadie está pidiendo a ningún partido político que renuncie a ser alternativa del Gobierno del PSOE. Al contrario. Lo que proponemos es que desbloqueen. Espero encontrar generosidad cuando el jefe del Estado encargue formar Gobierno”. Por ahora, Sánchez aún no ha llamado al líder del PP, que insiste en que no facilitará la investidura. Casado acusa al PSOE de negociar “la soberanía con defensores del terrorismo, delincuentes y golpistas” no por necesidad sino porque, como suele repetir, “la cabra tira al monte”.

La semana pasada, la dirección del PP explicaba que las voces internas que proponían una abstención, una gran coalición o Gobierno de concentración con el PSOE les venían bien porque demostraban que no son “una secta”, sino que “hay debate, aunque también jerarquía”. Pero este lunes, con el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, sugiriendo en una entrevista en El Mundo un gran pacto con el PSOE a cambio de la retirada de Sánchez y la exdirigente Esperanza Aguirre pidiendo al PP que haga presidente al líder socialista, Casado zanjó el debate con palabras gruesas, parecidas a las de sus discursos de hace unos meses. Lo hizo en el Congreso, donde reunió a sus diputados y senadores. A Moreno le aclaró que el problema “no es Sánchez, sino todo el PSOE” y que una abstención o pacto con los socialistas supondría “la desaparición voluntaria del PP como alternativa al socialismo”. “Si desaparece el PP como alternativa, desaparecerá la Constitución”, añadió.

Alusiones a ETA

Como en sus discursos más duros —por ejemplo, cuando acusó el pasado abril a Sánchez de “preferir las manos manchadas de sangre a las manos pintadas de blanco”—, Casado acusó al PSOE de haber convertido a ETA en “interlocutor político” con la intención de que “arraigue la creencia” de que la banda terrorista “era la expresión de un defecto de origen y de calidad de la democracia”. Y recordó una vieja frase de Pablo Iglesias: “La Constitución de 1978 no instaura reglas del juego democráticas y quien primero se dio cuenta de esto fue ETA”. “Eso es lo que todo el PSOE acaba de votar, abrumadoramente, como vicepresidente del Gobierno de España”, señaló.

En esa línea, Casado acusó a los socialistas de pretender “blanquear” a los “golpistas” catalanes para buscar su apoyo y cambiar la Constitución “por la puerta de atrás”. “Cataluña se utiliza como coartada para un cambio de régimen”, añadió Casado, para quien la negociación de los socialistas con ERC no es “una opción coyuntural o desesperada de un PSOE obligado por las circunstancias”, sino una “estrategia elegida”. Casado incluso buscó apoyo internacional a su rechazo al pacto con los socialistas y vinculó el ascenso de la ultraderecha en Alemania con la gran coalición que gobierna en Berlín. Su número dos, Teodoro García Egea, también pidió a los suyos que sean “un Gobierno en la sombra” y ejerzan una oposición dura a Sánchez.

Arrimadas pide una reunión con PSOE y PP

Inés Arrimadas se mueve y presiona a PSOE y PP con el objetivo de que Pedro Sánchez rompa amarras con Pablo Iglesias y renuncie a la abstención de ERC. La portavoz parlamentaria de Ciudadanos envió este lunes una carta al presidente en funciones pidiéndole una reunión a tres entre PSOE, PP y Cs que explore un acuerdo de investidura “de 221 escaños”. Arrimadas dejó abierta la fórmula de Gobierno, bien un Ejecutivo en minoría del PSOE u “otras” posibilidades, aunque fuentes de su entorno enfatizaron que no se refería a que pretenda compartir Gabinete con el PSOE. La Moncloa contestó a su llamamiento aceptando reunirse con la portavoz de Cs pero sin pensar en una cita a tres.

“Aquí hay una mayoría alternativa. Y no es verdad que Sánchez solo tenga la opción de populistas y nacionalistas”, subrayó Arrimadas, que quiere ser el puente entre el PSOE y el PP, porque sus votos (10 diputados) no serían necesarios en caso de que socialistas y populares llegaran a un acuerdo. La portavoz cuenta 221 escaños con los votos de PSOE, PP, Cs y Navarra Suma, aunque el PP no está por la labor de entrar en esta vía. Arrimadas minimizó, por otra parte, el debate a ratos tenso el sábado en el Consejo General de Cs. Las opiniones críticas, dijo, fueron “minoritarias”. /ELSA GARCÍA DE BLAS

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