Perfil | El alcalde de pueblo que fulminó a CC

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“Constancia y suerte”. Con estas dos palabras define la carrera política del nuevo presidente de Canarias, el socialista Ángel Víctor Torres, un compañero de partido. Una y otra han hecho que

Torres, profesor de Lengua y Literatura, escritor de relatos premiados, de voz aguardentosa, haya conseguido mandar a la oposición a Coalición Canaria (CC) después de 26 años de Gobierno ininterrumpido. Lo ha hecho merced a un pacto con los nacionalistas de izquierdas de Nueva Canarias, Agrupación Socialista Gomera (ASG) y Sí Podemos Canarias.

Nacido en 1966 en una familia republicana y socialista de Arucas (Gran Canaria), un pueblo de tradición platanera y azucarera donde está la destilería del conocido Ron Arehucas, Torres se hizo en la política local. Fue alcalde de su municipio en dos ocasiones, una en coalición con el PP y otra con CC. “Tiene mucha cintura para pactar”, afirma Nira Fierro, vicesecretaria de Acción Política del PSOE canario. “Y se nota que ha sido alcalde de un pueblo: todos los problemas le parecen importantes”. También fue diputado en el Congreso entre 2009 y 2011 y vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria de 2015 a 2019, en un pacto con Nueva Canarias.

Partidario de Sánchez en las primarias que abrieron al PSOE en canal, se convirtió en el candidato de Ferraz para dirigir a los socialistas canarios con el apoyo de varios líderes insulares —incluidos algunos susanistas— y agrupaciones locales influyentes en el aparato regional. “Ha sido demasiado dependiente de determinados barones insulares”, se queja un dirigente del PSOE. “Y no ha cuidado a sectores de las bases sanchistas”.

Conciliador con CC al principio de su mandato como líder regional, su posición se fue haciendo más crítica con los nacionalistas a medida que se intensificaron los ataques de CC al PSOE, sobre todo tras la formación del Gobierno de Sánchez. Tras una dura pugna electoral, en la que ha habido una denuncia por prevaricación y malversación contra Torres de un consejero nacionalista en el Cabildo de Gran Canaria, el PSOE ganó las autonómicas con 25 diputados, cinco más que CC.El pacto de izquierdas no ha sido fácil. Por un lado, por la indecisión de la Agrupación Socialista Gomera, que no se decidió hasta constatar que las diferencias entre CC, PP y Cs hacían imposible un acuerdo de centroderecha. Y, por otro, por las desavenencias con Nueva Canarias. Finalmente se impuso la estrategia conciliadora del nuevo presidente socialista, que cederá a sus socios importantes parcelas de poder, a pesar de los recelos que eso ha generado en personas de su partido.

“Es un aliado leal con el que se pueden discutir los desencuentros”, dice Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, que ha cogobernado con él cuatro años. “Tiene el estilo sencillo de un profesor, de esos clásicos con libreta y maletín”, apunta Nira Fierro. Torres también ha conseguido que Ferraz dé autonomía al PSOE canario para definir sus pactos, a pesar de que los votos de CC en el Congreso pueden ser muy importantes para Sánchez.

Con ese halo de docente tranquilo, Torres defendió en la investidura un discurso socialdemócrata que sonaba a nórdico en pleno verano subtropical. Con un primer compromiso: implantar la renta básica de ciudadanía que ya recoge el nuevo Estatuto de Autonomía, en una comunidad con el 36, 4% de hogares en riesgo de exclusión social. Nada más ser elegido ayer presidente, afirmó: “Ojalá podamos convertir al Gobierno en el Ayuntamiento de Canarias”. Una vuelta al principio de todo.

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