El Ayuntamiento cede un palacete en Tres Cantos para acoger migrantes

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Estaba previsto abrirlo este viernes día 17, pero la apertura se ha pospuesto unos días a falta de “un papel”, según explica a EL PAÍS la alcaldesa en funciones de Madrid,

Marta Higueras. El Ayuntamiento ha decidido ceder este palacete, cerrado y sin actividad desde 2003, ante la carestía de plazas de alojamiento y la constante presión migratoria que recibe la capital, notablemente acentuada este verano.

La madrugada del pasado lunes llegaron, por ejemplo, tres autobuses repletos de migrantes a la estación de Méndez Álvaro procedentes de Málaga; y al día siguiente, martes, otro desde Jerez de la Frontera (Cádiz). El goteo no cesa. Todos ellos alcanzaron las costas andaluzas en patera, o llegaron a Ceuta y Melilla saltando la valla. Hay incluso quien arribó a Valencia el pasado 17 de junio en el buque Aquarius, confiesa Higueras.

Pese a que carece de competencias en materia de inmigración, el Ayuntamiento de Madrid, liderado por Manuela Carmena (Ahora Madrid), ha intensificado la búsqueda de albergues para cobijar y proporcionar alimentos a los migrantes que llegan a la capital sin medios de subsistencia. La situación es tan extrema que, como medida de choque, ha habilitado tres espacios adicionales. El palacete es un uno de ellos. El recinto estaba en buenas condiciones pese a llevar años cerrado, pero ha habido que adecentarlo. Tanto las camas como los colchones, usados en campamentos escolares, estaban en óptimas condiciones de uso. La gestión del espacio correrá a cargo del Comité Español de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Higueras, mano derecha de Carmena y responsable del área de Equidad, Derechos Sociales y Empleo del Ayuntamiento, asegura que los recursos de apoyo a migrantes están saturados y que el Gobierno central debe aportar dinero, “dado que es el principal responsable de asistirles”, para que el Ayuntamiento pueda realizar esta labor humanitaria. Casi todos son varones que hicieron la travesía desde África a Europa solos, sin familiares. Cuando los migrantes llegan a Madrid son llevados a un local del Consistorio situado en el barrio de Arganzuela, donde se les proporciona desayuno y almuerzo. Cruz Roja se encarga de ello.

Una vez en el centro de Arganzuela, se les pregunta si tienen previsto quedarse en Madrid o viajar a otro lugar. Algunos continúan su ruta hacia otras ciudades, pero una parte de ellos elige Madrid par residir. A estos también hay que buscarles cobijo porque no tienen dónde ir y el centro de Arganzuela solo es para la recepción.

El Ayuntamiento dispone ahora de un local de acogida, en el marco del capítulo municipal de atención humanitaria, en la calle de Francos Rodríguez, que dispone de 50 camas y comedor para los que se quedan en Madrid, pero también aquí los recursos son muy limitados “para la gran cantidad de inmigrantes que están viniendo”, destaca Higueras. Para afrontar este problema, el Ayuntamiento está habilitando ahora, para abrirlo en octubre próximo, otro lugar de acogida, este con otras 100 camas más, en la Casa de Campo de Madrid; en concreto, en el antiguo Pabellón del Ministerio de Agricultura. Estas 100 camas, cuando estén preparadas, se unirán a las 100 que este mes se abrirán en el Palacio Valdés de Tres Cantos. Aunque está ubicado en este municipio al norte de la capital, el palacete es propiedad del Consistorio madrileño desde que estuvo gobernado por el alcalde Alberto Alcocer.

Madrid no sólo está recibiendo inmigrantes llegados de África en pateras, también está siendo el fin del viaje de otros que entraron en Europa a través de las costas españolas e, inicialmente, en lugar de quedarse en España, decidieron viajar a otros países europeos. Son los llamados “dublineses”, en referencia al pacto alcanzado en la capital irlandesa que obliga al país europeo por el que entre un inmigrante a quedarse con él y asistirle. El llamado Reglamento de Dublín establece que, aunque el inmigrante haya acabado en otro país europeo, el segundo receptor puede devolverlo al primer punto de recepción.

150 familias venezolanasen un limbo jurídico

Varias decenas de familias han sido devueltas a Madrid en los últimos meses en virtud del acuerdo conocido como Reglamento de Dublín; entre ellas, nueve con hijos. Disponen de permiso de trabajo, pero se enfrentan a serias dificultades para encontrar empleo debido a sus problemas con el idioma español, según informes elaborados por los servicios sociales del Ayuntamiento.

Además, también acoge en este momento el Consistorio madrileño a 150 familias, casi todas de nacionalidad venezolana, llegadas en los últimos años a través del aeropuerto de Barajas. Al llegar a España solicitaron al Gobierno asilo y refugio tras indicar que eran objeto de persecución en sus países. Mientras el Gobierno, del PP decidía si les otorgaba el asilo, el Ayuntamiento acogió a estas familias y escolarizó a los hijos menores. Pasados algunos meses, el Gobierno denegó el asilo a todas ellas, dejándolas “en un absoluto limbo jurídico”, precisa Higueras. “Ahora mismo están como inmigrantes ilegales, sin papeles ni nada”, añade.

La ahora alcaldesa en funciones elevó este problema a la Delegación del Gobierno en Madrid, en época del Partido Popular, tras recibir la noticia de que se les había denegado el asilo y refugio. La única solución que le dieron, recuerda, es que “se marchasen a sus países”.

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