El Gobierno deja de aplicar las ventajas concedidas a los migrantes del ‘Aquarius’

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España sigue ejerciendo de único puerto seguro del Mediterráneo, pero ya ha moderado su política de brazos abiertos con las ONG dedicadas a rescatar migrantes que, huyendo de Libia, se lanzan

al mar para alcanzar Europa. El cambio de criterio se ha revelado en la gestión del próximo desembarco del buque catalán Open Arms, que rescató 87 personas el jueves frente a las costas libias. La excepcionalidad se ha acabado. Los rescatados "seguirán los protocolos establecidos para cualquier llegada de migrantes", afirman fuentes del Gobierno.

Hace casi dos meses Pedro Sánchez ofrecía el puerto de Valencia al Aquarius que, con 630 migrantes a bordo, llevaba casi dos días en alta mar sin un puerto en el que desembarcar. Concedía también 45 días de permiso de residencia a los rescatados por razones humanitarias y garantizaba que sus trámites y su acogida fuesen prioritarios.

A principios de julio repitió el gesto al ofrecer el puerto de Barcelona al Open Arms, que había rescatado 60 personas frente a las costas de Libia: les dio una autorización de 30 días y sus trámites van a todo tren. El 21 de julio, el Open Armsvolvía a atracar en un puerto español, Mallorca, con la superviviente de un naufragio y dos cadáveres rescatados frente a Libia.

Ante la política de puertos cerrados de Italia y Malta y el silencio de otros socios europeos, el guion de la excepción se reprodujo prácticamente idéntico en las tres ocasiones. La Unión Europea aplaudió el gesto humanitario de España, pero también advirtió de que ese no era el camino. “España ha dado una de las mejores muestras de espíritu europeo en términos de solidaridad por haber acogido a esas personas con dignidad. Creo que España reaccionó muy positivamente. Pero no se puede continuar así”, afirmó en una entrevista a EL PAÍS el comisario europeo de Migración, Dimitris Avramopoulos.

A pocas horas de que lleguen al puerto de Algeciras, el Gobierno ha informado de que los 87 del Open Arms no tendrán una autorización excepcional de residencia como sí ocurrió con desembarcos anteriores. La acogida será igual a la que reciben los migrantes rescatados en el Estrecho, el mar de Alborán o los que alcanzan costas españolas en patera. Una vez pisen tierra pasarán un máximo de 72 horas a disposición policial y podrán solicitar asilo si así lo desean. 84 de los 87 rescatados son de Sudán y Sudán del Sur, donde se han agudizado los conflictos armados.

Protocolo único para todos

El tratamiento se ha revelado diferente desde la asignación de puerto. Mientras en otras ocasiones ha sido cuestión de horas que el capitán conociese su destino, esta vez se ha dilatado cuatro días. La Vicepresidencia del Gobierno solo autorizó al buque a que atracase en Algeciras el lunes. Es ahí donde, en las últimas semanas, se han reforzado los medios materiales y humanos con la creación de un centro de recepción y otro de acogida para recibir a los migrantes.

El destino disgustó a la organización Proactiva Open Arms. Algeciras no era el puerto más cercano y suponía tres días más de travesía. “Aguantar tres días más de navegación nos parece totalmente evitable. Podría organizarse tranquilamente un desembarco de 87 personas en un puerto más cercano”, lamentó el jefe de la misión, Ricardo Gatti. “Los chicos a los que hemos recogido ya estaban dos días en el mar y ya llevamos casi cinco de travesía”.

El Gobierno no reconoce un cambio de criterio. “El Aquarius fue una emergencia humanitaria en la que estaba en riesgo la vida de las personas y se tuvo que actuar con rapidez”, pondera la secretaria de Estado de Migraciones, Consuelo Rumí. “Ahora estamos en otro momento. Estamos rodando y engrasando un protocolo de recepción y acogida que no existía”, defiende Rumí.

Organizaciones humanitarias y abogados que asisten a migrantes exigen al Gobierno un tratamiento transparente y uniforme. “Necesitamos un protocolo unitario, claro y que no sea arbitrario. No puede depender de la agenda política de la semana”, exige la directora general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Estrella Galán.

Por su parte, la vicepresidenta del Comité de Migraciones de la Abogacía Europea, Noemí Alarcón, pide que se use “ese punto de inflexión que supuso el Aquarius” para rediseñar la política migratoria interna que se aplica en las llegadas por mar. “No es normal que se estén dando tratamientos diferentes a situaciones idénticas según esas personas sean desembarcadas en un puerto u otro. Necesitamos un protocolo común en todos los puntos de entrada de embarcaciones rescatadas en el mar".

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