Gobierno, patronal y sindicatos se disponen a acordar una subida moderada del salario mínimo

Economia
Lectura

La posibilidad de que esta tarde el Gobierno, los empresarios y los sindicatos alcancen un principio de acuerdo para subir el salario mínimo interprofesional está cerca tras las intensas negociaciones entre

el Ejecutivo y los agentes sociales durante los últimos días. El aumento, en principio, sería moderado a tenor de las palabras de la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, que esta mañana ha señalado en una entrevista en la Cadena Ser que no llegaría a 1.000 euros. “De una vez, no. La subida tiene que ser progresiva y asumible por el campo empresarial”, ha apuntado.

Desde que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha tomado posesión del cargo ha mantenido encuentros discretos con los máximos representantes de los agentes sociales para tratar de acercar posiciones. Y este martes por la tarde, las tres partes implicadas en la negociación emitieron un comunicado anunciando un encuentro de urgencia para hoy y del encuentro podría salir un principio de acuerdo que fuera ratificado posteriormente por los órganos de gobierno de sindicatos y patronal, apuntan varias fuentes del diálogo social.

El salario mínimo está ahora en 900 euros después de que en 2019 subiera un 22,3%. Por tanto, tras las palabras de Calvo estaría en una franja intermedia. Se aleja así la posibilidad de una subida muy significativa después de que durante las negociaciones para el pacto de Gobierno se haya especulado con la posibilidad de que el SMI llegara a 1.000 euros ya este ejercicio.

Durante todo 2019, el importante aumento del suelo legal de los salarios ha suscitado polémica acerca de si era perjudicial para el empleo o no. El último en sumarse al debate ha sido el BBVA Research que ha hablado de que la subida habría restado 45.000 puestos de trabajo al aumento del empleo el año pasado. El Ministerio de Trabajo anterior, el dirigido por Magdalena Valerio, había descartado en un informe remitido a la Airef que hubiera tenido consecuencias negativas para la creación de empleo, pero sí que hubiera podido llevar a la economía sumergida a trabajadores en el sector agrícola o en el hogar. CC OO, en cambio, realizó otro estudio en junio en el que señalaba que no había tenido consecuencias negativas.