La economía circular generará una riqueza global de más de 4.500 millones

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EMPRESAS: Para que sea así todos los agentes deben poner de su parte. Desde los ciudadanos cambiando sus modos de consumo hasta las administraciones, impulsando legislaciones que fomenten este modelo, pasando

por las empresas, que deben aplicarlo. En cuanto a éstas, Lequerica celebró que «la economía circular se haya incorporado como discurso de negocio, aunque en muchos casos se queda en pilotos».

Como siempre, debemos distinguir entre las grandes empresas y las pymes, pues sus posibilidades de acceso a las novedades son bien diferentes. En este sentido, Fernández admitió que «probablemente las grandes corporaciones sí saben de qué va el tema, pero las pymes creo que tienen desconocimiento total», y son el verdadero motor de la economía circular porque conforman el 98% del tejido empresarial.

Hay que trabajar en esa dirección porque «las compañías cuentan con un papel clave, no solo por la producción sino por incentivar este tipo de consumo», sostuvo la representante de Forética, quien se manifestó optimista y, al mismo tiempo, añadió que a los sectores a los que más les interesa este modelo económico son aquellos a los que les puede suponer un mayor ahorro de costes.

SECTORES: Entre todos ellos, Adelaida Sacristán destacó que tendría mayor impacto en «la construcción, que cuenta con mucho stock de material que se puede aprovechar. También en la alimentación, que genera bastante residuos que pueden ser aprovechados de diversas maneras. El farmacéutico puede tener un efecto más ambiental que económico». Además, se deben sumar las actividades ligadas al turismo, como la hostelería o la aviación, que produce el 40% de las emisiones.

ADMINISTRACIÓN: Este obstáculo se podría superar con una línea de créditos de la Administración central, similar a la que existe para impulsar el vehículo eléctrico. Sin embargo, la economía circular es una de las grandes olvidadas del Gobierno. Cifuentes argumentó que este nuevo modelo traerá consigo una revolución en las reglas del juego empresarial. «Habrá que colaborar entre compañías, no hacer cada una el negocio por su cuenta», dijo.

Fernández recordó que existe un borrador de estrategia de economía circular en España. «Nació muerto porque era para el bienio 2018-2020. Es una declaración de buenas intenciones». Y mantuvo que «a nivel regional sí hay programas», pero «lo que hace falta es uno nacional».

Cifuentes señaló que para «Naturgy la economía circular es un pilar fundamental de nuestra estrategia ambiental. Se basa en la producción de energía renovable, la eficiencia energética y ambiental en nuestras instalaciones y clientes e impulsar el gas renovable». Lequerica señaló que «hay que concienciar a la Administración de que ella es el camino».

Y también a sus trabajadores, indicó Repullo: «Hay que formar a los funcionarios porque no saben de lo que les estamos hablando. Quieres montar una planta de biogás en un pueblo y te dicen que no porque va a hacer que huela mal. Pero es lo contrario, va a capturar las emisiones».

RESTO DE EUROPA: Si miramos a los países con los que compartimos continente, salimos muy mal parados. Por ejemplo, «en residuos orgánicos, nuestra situación es dramática en comparación con el resto de Europa», comentó Repullo. En Francia, explicó Cifuentes, es «una fuente de ingresos para el mundo rural», ya que los ganaderos ganan mucho con la producción de biogás a partir de residuos animales.

La propia UE reconoce que España está a la cola. Ruiz explicó que «la próxima presidenta, Ursula Von der Leyden, ha propuesto «una nueva Europa con un “Green Deal”, en el que los fondos sociales de cohesión incorporasen la economía circular dentro de sus criterios. Pero para recibirlos, los países deberían cumplir ciertas condiciones. Y España no lo hará, por lo menos, hasta 2021».

Con vistas al futuro, Sacristán mantuvo que aún «hay esperanzas de que los objetivos de la economía circular se cumpla poco a poco. La cuestión es si eso nos vale o hay que hacerlo más rápido».