Bruselas abre una nueva fase de reformas en plena desaceleración

Economia
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Ya no son solo dudas o peligros. También son certezas. La economía europea sigue deteriorándose al acusar las guerras comerciales, las crisis de países emergentes y la inestabilidad política en el

seno de la UE. La velocidad con la que se adentre (o salga) de esa senda dependerá de los riesgos que aún no se han despejado: un Brexit caótico, la amenaza de nuevos aranceles o la capacidad escurridiza de los negocios digitales. A esos desafíos quiere responder la futura presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con una agenda “geopolítica”. Los comisarios que han pasado por ahora el filtro de la Eurocámara han fijado las líneas maestras del próximo lustro: retos inmediatos para los que se han dado 100 días, viejas aspiraciones que tal vez cuesten toda la legislatura y reformas pendientes que siguen escurriéndose por la brecha de la división entre Norte y Sur.

Estabilización fiscal

Tras pactar un presupuesto para la zona euro que incorpora mecanismos anticíclicos, pero a años luz de las expectativas iniciales, la Comisión Europea se propone impulsar un reaseguro de desempleo comunitario. Shahin Vallée, exasesor económico del expresidente del Consejo Europeo Herman van Rompuy y de Emmanuel Macron en su etapa de ministro, considera que, si bien la UE debe “restablecer el debate intelectual” para elevar el nivel de ambición, a corto plazo la Comisión debe crear instrumentos que aporten sostenibilidad al euro, entre ellos el reaseguro de desempleo y llevar más allá la reforma del Mecanismo de Estabilidad Europeo (Mede).

El próximo titular de Economía, Paolo Gentiloni, explicó durante su audiencia en la Eurocámara que ese seguro de paro podría articularse con préstamos o liquidez —a su juicio, la vía “más fácil”— o a través de un sistema de apoyo a los presupuestos nacionales que se activaría rápidamente en caso de shocks externos. “Lo que no debería ser es una herramienta para transferencias permanentes de país a país”, añadió. Sin embargo, los mecanismos de estabilización se topan con la resistencia de Estados del norte. “También sabemos que debemos afrontar las divisiones políticas entre países miembros”, admitió.

Unión Bancaria

Nicolas Veron, economista de Bruegel y del Peteron Institute for International Economics, considera clave “romper el círculo vicioso” entre las entidades financieras y la deuda soberana de sus países. Para ello, los socios del euro necesitan acordar por fin la creación del fondo de garantía de depósitos comunitario y fijar límites para los bonos nacionales en los balances la banca. “La Unión Bancaria debe completarse y tenemos que ponernos de acuerdo sobre un esquema que reasegura a los europeos que sus depósitos tienen la misma protección, con independencia de donde vivan”, afirmó Valdis Dombrovskis, que será vicepresidente ejecutivo para el área económica y financiera. Más complicado ve Dombrovskis avanzar en la propuesta de la Comisión para titular bonos soberanos de la eurozona. “Desafortunadamente, este trabajo no ha sido recogido demasiado en el Consejo, por lo habrá que ver cómo tratamos de reavivar el debate”, atajó.

Reglas fiscales

La Comisión Europea deberá revisar en diciembre los llamados two pack y six pack y decidir si, como le recomendó el Consejo Fiscal de la UE, propone una reforma de las reglas fiscales. Los países miembros coinciden en que estas son demasiado complejas y poco claras, pero no están de acuerdo en abrir la caja de los truenos. Gentiloni consideró que la revisión de diciembre brindará “una gran oportunidad” para el debate y resaltó las tres claves en las que incidió el Consejo: que las normas sean “más simples, más ejecutables y más anticíclicas”.

Impuestos

“No podemos aceptar la idea de una competencia fiscal entre países europeos”, afirmó Gentiloni. La Comisión ha abordado ese dumping desde el área de Competencia, tratando de acabar con acuerdos ventajosos entre el fisco de varios países —en especial, Irlanda, Países Bajos y Luxemburgo— y multinacionales. Pero la UE ha sido incapaz de fijar una imposición mínima para gravar los beneficios empresariales. “Hay que avanzar más en el ámbito tributario, en especial en fijar una base común imponible para el impuesto de sociedades, porque muchos ciudadanos perciben que las grandes corporaciones no están pagando y algunos países están haciendo competencia desleal en ese terreno”, sostiene Miguel Otero, investigador principal del Real Instituto Elcano.

Tampoco fue posible la creación de un impuesto para las grandes tecnológicas por el veto de Irlanda, Dinamarca y Suecia. “Queremos que esas reglas tributarias se basen en un acuerdo global, pero si no es posible a finales de 2020, estamos preparados para actuar”, anunció la futura vicepresidenta y comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.

Mercado de Capitales

El director ejecutivo del think tank CEPS, Karel Lanoo, critica que el futuro equipo de Ursula von der Leyen haya olvidado el aspecto financiero dentro de las prioridades de su futuro ejecutivo. Tras la Gran Recesión, la mayoría de bancos se replegaron de nuevo en sus países. Francia, Alemania y los Países Bajos encargaron un informe para trazar las prioridades para construir y reforzar un “mercado de capitales europeo integrado, competitivo, profundo y líquido”, que mantenga a la UE como “uno de los dos principales centros financieros del mundo”.

Lucha contra el blanqueo

Bruselas ha ido adoptando nueva legislación a golpe de escándalos. La Comisión Europea tuvo que dar marcha atrás por el veto en bloque de los Veintiocho de una lista negra de jurisdicciones cuya legislación era, a su juicio, un coladero para el dinero procedente del crimen organizado y el terrorismo. El ejecutivo de Jean-Claude Juncker también está descontento con el papel jugado por la Autoridad Bancaria Europea. “[Le] hemos dado competencias adicionales, más poderes. [...] Aun así, debe decirse que su rechazo a actuar en el mayor escándalo de blanqueo de capitales en Europa, que fue el caso Danske Bank, fue decepcionante”, dijo Dombrovskis. La propuesta de Bruselas pasa por crear una autoridad destinada a solo a esa tarea.

Empleo

Tras haber alcanzado una legislación para conciliar la vida familiar y laboral, el siguiente paso, según el próximo comisario de Trabajo, Nicolas Schmit, es lograr una “mayor convergencia” entre países y avanzar en el “equilibrio” y la “igualdad de género”. Fuentes diplomáticas apuntan que el mayor reto será fijar un salario mínimo digno. “No se trata de establecer un solo nivel salarial europeo y pondré especial atención a los modelos sociales de los diferentes Estados miembros”, tranquilizó Schmit.