Sucursales sobre ruedas contra la falta de oficinas bancarias

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Las oficinas bancarias cogen carretera y manta. Sin ningún cajero ni oficina a la vista, más de un millón de españoles ven cómo operaciones tan cotidianas como sacar dinero en efectivo

se han convertido en una auténtica odisea. Los afectados por el cierre masivo tienen que viajar a otro municipio para sacar o ingresar dinero, un tedioso hábito que perjudica sobre todo a los más mayores, que en numerosas ocasiones dependen de familiares o conocidos para llegar a la oficina más cercana. Esta escasez de efectivo ha agudizado el ingenio.

Para dar solución al riesgo de exclusión financiera, Bankia ha desarrollado los «ofibuses», una flota de sucursales rodantes que operan en 373 municipios de las provincias de Madrid, Valencia, Castellón, Ávila, Castellón, Segovia, La Rioja, Ciudad Real y Granada. Un sistema útil y sencillo que permite retirar efectivo, realizar ingresos o pagos de recibos e impuestos a un cuarto de millón de personas.

Desde el inicio de la crisis, el número de oficinas se ha reducido en un 46% respecto al máximo registrado en junio de 2008, según apunta Margarita Delgado, subgobernadora del Banco de España y miembro del Consejo de Supervisión del Banco de España. «Los bancos también han realizado importantes esfuerzos de reducción de costes mediante recortes de plantilla y cierre de oficinas», añadía Delgado en una entrevista publicada en la Newsletter del BCE. Cuatro de cada diez sucursales han cerrado, hasta llegar a las 26.011 oficinas, 19.651 menos que en 2018, según indica el Banco de España. En el caso de los cajeros, su número ha descendido en 10.300, un 17% menos que hace una década.

Sólo en el último año la gran banca ha perdido 5.721 trabajadores, un 1,4% de su plantilla. Una reducción que se verá intensificada en los próximos meses por los ERE acordados en CaixaBank y el Santander. El grupo presidido por Ana Botín tiene prevista la salida de 3.223 empleados en España. Este ajuste de plantilla, «el ERE de los ERE» en palabras de las secciones sindicales del Santander, se suma al de 2013, tras absorber a Banesto, y a los cerca de 2.500 empleos que ha recortado en España desde 2016.

Por su parte, Caixa Bank acordó el pasado mayo reducir su plantilla en unos 2.023 efectivos, con el visto bueno de los sindicatos, a excepción de CC OO.La falta de efectivo se está convirtiendo en un hándicap para numerosas poblaciones en las que la desigualdad económica y de oportunidades se verán acrecentadas. A la espantada de sucursales le sigue la huida de jóvenes, que poco a poco deciden abandonar estos pequeños municipios ante la falta de oportunidades. Más de un millón de españoles no dispone de un cajero donde sacar dinero. El 2,1% de la población española tiene que desplazarse varios kilómetros para realizar cualquier tipo de operación bancaria. Una cifra que se verá duplicada en apenas cinco años, según los cálculos del Instituto de Coordenadas de Goberanza y Economía Aplicada. Jesús Sánchez Lambás, vicepresidente del organismo, recalca la necesidad de «poner en marcha todo tipo de actuaciones para que un porcentaje significativo de la población no se quede fuera del sistema financiero». Aún estamos a tiempo, antes de que las consecuencias sean «irreparables», asegura.