China se prepara para resistir el envite estadounidense

Economia
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El comercio está demostrando ser el ámbito económico más sensible a nivel global en este momento. Cuanto más dure el conflicto entre China y EE.UU., mayor será el impacto fundamental. Aunque todavía
tenemos poca visibilidad sobre la resolución de este conflicto, las recientes sanciones a Huawei han evidenciado que hay mucho en juego. Podría decirse que hasta que ambas partes no sufran parcialmente las consecuencias de la falta de acuerdo, no tendrán suficientes alicientes como para llegar a uno. Puede que no estemos muy lejos de esa situación. Aunque el consumo ha seguido siendo la joya de la corona, una nueva ola de aranceles aprobada por la Administración Trump (sobre los 300.000 millones de dólares restantes de las exportaciones chinas) afectaría a muchos más bienes de consumo (a diferencia de la agricultura y los bienes intermedios que fueron gravados en las dos primeras olas de aranceles) y, en última instancia, tendría un coste para los consumidores estadounidenses, compensando en parte los beneficios de la reducción de impuestos a partir de 2018. Por su parte, el sector manufacturero estadounidense ya ha registrado cierta desaceleración, como ha quedado registrado en los últimos datos del PMI de este sector. La incertidumbre que rodea a estas tensiones entre EE.UU. y China afectan al sector privado, que está retrasando sus inversiones. Pero si miramos más allá del corto plazo, los inversores deben recordar que los mercados emergentes serán los motores del crecimiento económico durante los próximos cinco años. Además, los mercados emergentes en general han aprendido la lección de crisis pasadas y sus economías están hoy mucho más sanas. Gran parte de la nueva deuda se ha emitido en deuda local y no tienen tanta deuda en divisas fuertes, reduciendo el riesgo de impagos. En estos momentos, estos mercados tienen un mayor componente doméstico, incrementando las oportunidades en industrias relacionadas con el consumo, la sanidad y los seguros. Su influencia en la economía mundial contrasta con su escasa representación en las carteras Si analizamos con mayor detalle la situación en China, podemos ver que la Administración China está llevando a cabo medidas con el fin de limitar el impacto derivado del conflicto comercial, tanto en su política fiscal como monetaria. En primer lugar, una política monetaria acomodaticia ofrece suficiente liquidez. Así, parece que se recupera la inversión y que empieza a tener impacto sobre la actividad real. En segundo lugar, China avanza hacia una regulación más flexible, así como en la aplicación de estímulos fiscales para amortiguar la ralentización del crecimiento económico. En cuanto a la valoración, habría que añadir que las empresas de los mercados emergentes, entre los que se contaría a China, no son caras. Los mercados ya están descontando algunos riesgos, aunque todavía no se contempla una situación de falta de acuerdo y el impacto que esto puede tener. En cuanto a la estrategia de crecimiento a largo plazo, China debería seguir reequilibrando su modelo económico hacia los servicios y aumentar la productividad mediante la inversión en I+D, especialmente en sectores clave como la industria del automóvil, la sanidad y los semiconductores. Es en la industria de los semiconductores donde podemos ver el mayor impulso para reducir la dependencia de las tecnologías estadounidenses. De hecho, es probable que este proceso se haya visto acelerado por la guerra comercial. Pese a ello, la influencia de China en la economía mundial contrasta con su escasa representación en las carteras. Es el segundo mayor mercado de valores mientras que su representación en el MSCI ACWI no llega al 4%, en comparación con el 54,4% que representa la inversión en EE.UU. Alexis Freyeisen es director de Renta Variable en Mercados Emergentes de UBS AM

FUENTE DIARIO ABC:

https://www.abc.es/economia/abci-china-prepara-para-resistir-envite-estadounidense-201907210143_noticia.html