España presentará a la ministra Calviño al FMI si logra apoyos en la UE

Economia
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Todavía no hay una candidatura de España a dirigir el FMI, dicen fuentes oficiales del Ministerio de Economía. La ministra de Economía en funciones se ha mostrado este miércoles ambigua. En

una entrevista con la cadena SER, se preguntó a Calviño sobre si había hablado del puesto del FMI con el presidente Pedro Sánchez. Respondió que sí. “¿Le ha dicho Sánchez si la va a postular?”, le preguntaron. “Es que la conversación no se ha planteado en esos términos”, contestó tras un prolongado silencio. Hasta en dos ocasiones, Calviño aseguró que es un proceso que se acaba de abrir y que habrá que esperar a ver cómo se desarrolla.

Según explican fuentes gubernamentales, la estrategia que jugará España dependerá de los nombres que se presenten. Esperará a ver cuáles lanzan en las conversaciones y qué apoyos recaban. Y si considera que existe una oportunidad clara, se postulará a Calviño. En la noche del miércoles, Moncloa se congratulaba de que el nombre de la ministra surgiera en las conversaciones del G-7 reunido en Chantilly.

Según estas fuentes, la actual ministra reúne un perfil con muchas fortalezas para el puesto. No suenan otras mujeres después de que Margrethe Vestager vaya a ocupar una vicepresidencia en la Comisión, y de que Kristalina Georgieva, actual consejera delegada del Banco Mundial, sobrepase el límite de edad. Además, Calviño está acostumbrada a fajarse en los pasillos de las instituciones europeas. Tras años de alta funcionaria en la Comisión, donde llegó a ser directora de Presupuestos, se la considera muy capacitada y solvente, un producto de la ortodoxia económica de Bruselas. Durante su mandato como ministra se ha forjado una imagen de tenacidad y rigor en el Eurogrupo. Pero a la vez combina ese nivel técnico con una preocupación social que viene muy bien a un FMI que transita hacia una pequeña revolución: de gestionar la Gran Recesión a intentar procurar una recuperación más inclusiva que aleje los populismos.

Las virtudes de Calviño son muchas. En su contra juega que aún no ha estado un año completo como ministra. Que no tiene tanta experiencia al más alto nivel internacional. Y que es algo reacia a exponerse a los medios. Hasta que no dé un paso adelante, no está claro qué respaldos tendrá. Así que se procederá con cautela.

España ya tuvo al frente del FMI al exvicepresidente Rodrigo Rato, ahora en la cárcel. En general, el Gobierno opta a cualquier cargo internacional, máxime cuando se viene de un periodo en el que la crisis hizo perder mucho peso institucional fuera. Ahora hay que recuperarlo y es parte de la imagen de Estado que comunica Sánchez. España ha vuelto a la escena internacional, como demuestran las negociaciones de cargos europeos, aseguran. Pero tampoco se quiere desgastar a la ministra, como ya sucedió con los intentos fallidos de Luis de Guindos para presidir el Eurogrupo.

La situación tampoco es desfavorable. Alemania y Francia ya se han repartido la Comisión y el BCE. Reino Unido e Italia han perdido peso en las decisiones. Después de que Lagarde formalizase su renuncia al FMI, los Veintiocho quieren acelerar la búsqueda de un candidato de consenso para no perder esa cuota de poder que Europa ha mantenido en el organismo desde su fundación. Los socios de la UE han tenido hasta ahora contactos informales. Los titulares de Finanzas de Francia, Reino Unido, Italia y Alemania, que participaron el miércoles en el G7 en Chantilly, abordaron el relevo.

La semana pasada, los ministros se conjuraron en el Eurogrupo para explorar opciones que llevar a los jefes de Estado y de Gobierno, que tendrán la última palabra. Su intención es plantear un único candidato con el consenso de los Veintiocho para no generar una competición dentro de la UE. De coordinar ese trabajo se encargarán la presidencia de turno de la UE, que ocupa Finlandia, y el jefe del Eurogrupo, el ministro portugués Mário Centeno.

En esa reunión no se plantearon nombres, pero entre las capitales ya circulan candidatos. A pesar de no existir una lista cerrada, en Bruselas se barajan varios perfiles y algunos se han descartado. Dos considerados favoritos para suceder a Mario Draghi en el BCE, Benoît Cœuré y Jens Weidmann, se autoexcluyeron. También lo hizo el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire. En cambio, se habla de Olli Rehn, gobernador del Banco Central de Finlandia, del exministro de Finanzas de Holanda y exjefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, quien inspira muchos recelos en la periferia, o del propio Centeno. También de Mark Carney, actual gobernador del Banco de Inglaterra. Aunque nació en Canadá, tiene también pasaportes irlandés y británico. En la última semana, el nombre de Calviño ha ido cobrando más fuerza.