Al dueño de Primark se le atraganta Azucarera

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Cuando se creía que la gran amenaza al sector del azúcar vendría de las campañas contra su consumo por los efectos negativos sobre la salud, otra decisión, el final de las

cuotas de producción en la UE, redobló la presión sobre el sector. La decisión de Bruselas, en septiembre del 2017, de permitir la libre producción de azúcar, generó la mayor sobreproducción jamás conocida en el continente: “Ese año los agricultores europeos sacaron al mercado 21,3 millones de toneladas, para un consumo de solo 16 millones”, apunta Juan Luis Rivero, director general de Azucarera. El efecto fue inmediato: los excedentes hundieron el precio. La cotización, que se había mantenido por encima de los 400 euros por tonelada en los últimos años y llegó a los 501 en septiembre del 2017 (fin de las cuotas), inició entonces un desplome hasta los 312 de enero de este año, una caída del 38%. Una vez visto esto, los agricultores volvieron a reducir producción de modo que en en la temporada 2018-2019 esta bajó a 18 millones de toneladas. “En España la caída fue mayor. Pasamos de 552.000 toneladas en el 201 a 407.000 en el 2018”, recuerda Rivero.

El efecto desató la alarma entre los remolacheros y empresas del sector, que advirtieron del posible cierre de plantas. Las únicas beneficiadas de la situación fueron las firmas consumidoras de azúcar, industrias de alimentación y bebidas, que “elevaron sus ganancias en centenares de millones de euros al pagar precios mucho más bajos” explica el director general. Lo sucedido afectó también gravemente a AB Sugar, el tercer productor europeo, en el Reino Unido, con British Sugar, y en España, con Azucarera. En el 2018, las ventas de AB Sugar caían de 2.034 a 1.730 millones de libras y su beneficio operativo de 249 a 123 millones. La situación alarmó a los inversores, que penalizaron en Bolsa a la dueña de AB Sugar, Associated British Foods (ABF), conglomerado también dueño de la conocida firma textil Primark, Aunque AB Sugar solo supone el 11% del negocio de ABF , provocó una huida de inversores. Entre octubre del 2017 y marzo de este año el valor en Bolsa de ABF se despeñó un 32%.

Nadie esperaba un desgaste en el precio que, según Rivero “fue mucho más abrupto de lo esperado”. Tampoco Bruselas, que se negó a tomar medidas entendiendo que el mercado corregiría la situación. A resultas de esta situación, en España se alejaron, de momento, los planes para aumentar la producción. Tras la reforma de la OMC del 2006 España había visto su cuota reducida a 498.500 toneladas: la idea es que ahora podría producir más y acercarse a su consumo, de 1,3 millones de toneladas.

El fin de las cuotas en la UE pesa más en el sector que las campañas para reducir el consumo

La bajada del precio obligó a Azucarera a tomar medidas. Dado que la situación le provocó pérdidas de 36,8 millones en el 2018, y espera números rojos de 40 millones para el 2019, decidió abandonar el marco de actuación con los remolacheros —el Acuerdo Marco Interprofesional (AMI)—, firmado en 2015 y en vigor hasta 2020. A cambio les ofreció un acuerdo que equivalía a reducir el precio ofertado desde los 42 euros fijados en el AMI por tonelada de remolacha (26 euros de precio base, 10 de ayudas de la PAC y seis de complementos varios) a solo 36 o 38 euros; un precio base de 36 euros más un complemento ligado al precio del azúcar de dos euros más, si este sube. Con cada tonelada de raíz se elaboran unos 138 kilos de azúcar.

Rivero justifica la decisión para salir de pérdidas y considera que es lo adecuado para la nueva situación, de producción y precios libres. Recuerda que “en Francia bajaron el precio de compra ya en la campaña 2017-18, al vincularlo al mercado”. Donaciano Dujo, presidente de ASAJA Castilla y León, replica que “en Francia tienen más margen para aceptar esa reducción ya que sus costes son inferiores a los nuestros”. Pese a que en España la producción por hectárea ha subido, con una media de 100 toneladas, más que las 87 de Francia, aquí la producción se encarece por la falta de agua. En concreto, los costes de agua y energía hacen que el gasto por hectárea en España alcance los 2.500 euros, mientras que en Francia se quedan en 1.800 euros.

En el sector se cree que Azucarera tampoco tuvo otra salida, ya que desde Londres se le exigió frenar las pérdidas. Circularon incluso rumores de que AB Sugar podría salir de su filial española. Las cosas no le han ido muy bien a la compañía británica en España. Además de los 77 millones previstos para 2018 y 2019, ya tuvo pérdidas de 14 millones en el 2009 y de 42 millones en el 2015. “En total, AB Sugar no ha recuperado ni la tercera parte de los 350 millones de euros invertidos en el 2009”, apunta el director general. Pero, como era de esperar, los remolacheros rechazaron la propuesta de Azucarera. Para Dujo “la oferta es inaceptable ya que esos seis euros que nos ha quitado Azucarera eran nuestra ganancia”. La tensión subió al punto de que los agricultores se manifestaron frente a algunas plantas de Azucarera, en la zona norte, donde la compañía tiene fábricas en Toro y Benavente (Zamora), La Bañeza (León) y Miranda de Ebro (Burgos). En el sur tiene una planta en Jerez de la Frontera.

Fuga de agricultores

Lo peor fue que buena parte de los agricultores optaron por firmar contratos con la otra productora, Acor, eso sí, al antiguo precio de 42 euros, lo que se tradujo en un fuerte trasvase de producción de Azucarera a Acor de modo que en la campaña del 2019/20 se espera una fuerte caída de carga de trabajo en las fábricas de la primera. Lo habitual es que Acor produzca 120.000 toneladas, pero con la situación actual puede llegar a 180.000. Y si no ha superado esa cifra es porque está al borde de su capacidad. “Mientras que el año pasado, en Castilla y León”, explica Dujo, “Azucarera firmó contratos de remolacha por 14.500 hectáreas, y Acor 10.500, este año se invertirá la situación. Acor va a tener 14.500 y Azucarera solo 7.500, la mitad, muy poco para tres fábricas”.

En Azucarera opinan que las cosas volverán a su cauce. “La sobreproducción” opina Rivero, “ha empezado a remitir y los precios subirán en la próxima campaña por encima de los 450 euros”. Todo ello no evita las dudas. Habrá que ver si los agricultores aceptan su precio de 36-38 euros, o prefieren quedarse con Acor, que les paga 42 y que podría aumentar su capacidad de producción. “Si siguen” asegura Dujo, “imponiéndonos ese precio, van a tener menos remolacha, lo que pondrá en riesgo las fábricas y el empleo. Esperamos que rectifique”.

Rivero, sin embargo, es optimista. Azucarera anunció un nuevo plan de inversiones de 69 millones de euros, que parece demostrar el empeño de AB Sugar de seguir en España. “Gozamos de la confianza total de nuestro accionista” asegura Rivero, “y tenemos una posición plenamente competitiva”. En este sentido, Azucarera quiere invertir para “mejorar los procesos de producción”.