El comercio mundial cayó a finales de 2018 y afecta sobre todo a la zona euro

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El Banco de España concluye que esta caída del comercio mundial constituye “un fenómeno relativamente infrecuente”, y que Europa está sufriendo más porque sus economías presentan un mayor grado de apertura

al exterior que Estados Unidos o, incluso, que China. “La ralentización del comercio mundial se ha trasladado con intensidad a las exportaciones y la actividad de las economías europeas”, sostiene el informe, y “contribuye de manera notable a explicar el debilitamiento de la actividad que se observó a lo largo de 2018” en la zona euro.

RALENTIZACIÓN DEL COMERCIO MUNDIAL

Fuente: CPB y Banco de España.

El mal comportamiento del sector exterior ha justificado, en buena medida, las fuertes revisiones a la baja que se han hecho de las previsiones de crecimiento europeo. La semana pasada, la OCDE recortó las de la zona euro del 1,8% al 1%. Y el BCE, del 1,7% al 1,1%. La incertidumbre política en Italia, el Brexit y los chalecos amarillos en Francia también han contribuido al deterioro. Pero sobre todo preocupa cómo puede estar notándose la ralentización de China en las ventas de Alemania. En medio de las tensiones comerciales y acusando un elevado endeudamiento, el gigante asiático ha frenado la inversión y no consigue que el consumo lo reemplace con el mismo empuje.

Como apunta el Banco de España, las ventas de mercancías de la eurozona al exterior crecieron un 2% en 2018, bastante por debajo del 4,3% que se registró en 2017. “Se culminó el año con tasas de avance real inferiores al 1% en términos interanuales y con retrocesos en algunos países, como Alemania, Italia y España”, advierte el organismo. Y añade que la producción industrial, que suele tener una mayor orientación exportadora, también se anotó “un crecimiento modesto” en el conjunto de 2018.

“Aunque el proceso de creación de la unión monetaria ha conducido a una intensificación de las relaciones comerciales entre los países que la integran, el aumento de las exportaciones destinadas a mercados situados fuera del área ha sido todavía mayor”, explica. Las exportaciones extracomunitarias han pasado del 48% del total en el año 2000 al 55% en 2018. Sobre todo por los incrementos hacia China y el resto de países de la UE, como Polonia, Rumanía o Hungría. Hasta el punto de que estos destinos revisten ya más importancia que Estados Unidos o Reino Unido.

 

En cuanto a los motivos de la ralentización de las exportaciones, el Banco de España cifra hasta cinco. Uno es la contracción de las ventas a Reino Unido este año y el debilitamiento mostrado desde que en 2016 se votase a favor del Brexit. Dos, la desaceleración de las exportaciones a otros países de la UE y Rusia. También de las de Turquía, que sufre una recesión y la depreciación de la lira.

Tres, la ralentización de China, que dibuja la menor tasa de crecimiento en tres décadas y que importa muchos bienes de equipo de Europa. Cuatro, las dificultades del automóvil para adaptar los nuevos estándares medioambientales y la incertidumbre sobre el futuro del diésel. Esta industria tiene un peso elevado en las exportaciones europeas y, en especial, en las de Alemania, que realiza el 50% de todas las exportaciones de vehículos de la zona euro. Y cinco, la apreciación del euro que se dio en 2017 y cuyo efecto puede haberse notado en 2018.

Suben las ventas a EE UU

En claro contraste, sobresale el vigor de las exportaciones a Estados Unidos pese a las tensiones comerciales. Si bien el supervisor español no lo dice, los expertos señalan que el impulso fiscal brindado por Trump puede haber aumentado el consumo de mercancías de fuera del país, engordando todavía más su déficit comercial pese a la retórica proteccionista.

La desaceleración del comercio se está traduciendo en una pérdida de cuota de mercado fuera de la unión. Así le está ocurriendo a las cuatro principales economías de la zona euro salvo Francia. España, que había ganado una porción más grande del pastel con la crisis, ahora pierde.

Respecto al futuro, la entidad alerta de dos amenazas: la investigación de EE UU sobre las importaciones de automóviles europeos, o la desviación de comercio fuera de la zona euro que pueda provocar un acuerdo entre Washington y Pekín.