El BCE alerta de que no se haya cerrado la unión bancaria para hacer frente a otra crisis

Economia
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Danièle Nouy, presidenta del consejo de supervisión del Banco Central Europeo (BCE), mantuvo hace días una reunión con los 11 banqueros españoles que están bajo su control. Nouy lamentó que, 10

años después de la crisis, no se haya completado la unión bancaria, algo que achacó a los alemanes sin citarlos. Esta situación, dijo, deja en una posición de debilidad a la banca ante una próxima crisis por la falta de normas comunes. Alertó de los riesgos de los países emergentes, pidió más rentabilidad y que creen unidades de control interno de prevención de riesgos.

El 8 de octubre pasado tuvo lugar una cita bancaria al más alto nivel en Madrid. Danièle Nouy (Rennes, Francia, 68 años), que dejará el máximo cargo de la supervisión europeo en diciembre, convocó a una cita a la que asistieron los consejeros delegados del Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Bankinter, Ibercaja, Kutxabank, Unicaja, Abanca y Liberbank y el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, según ha podido saber EL PAÍS. Además, estuvo la subgobernadora, Margarita Delgado, y representantes de la AEB y la CECA, la patronal de los bancos de las antiguas cajas.

Varios asistentes comentan que la supervisora advirtió del riesgo al que se enfrenta el sector ante una futura crisis financiera por encontrarse “en mitad del río”, según puso como metáfora para explicar que se han abandonado las normas nacionales, pero no se ha llegado a las europeas. Esta situación, dijo, supone una debilidad para el sector, aunque admitió que la banca española —y la europea en general— está más fuerte y capitalizada que en 2008.

Nouy se lamentó de que Europa no haya sido capaz de cerrar la unión bancaria, las normas comunes para todo el sector, que se fijaron como objetivo tras la crisis de 2008, para evitar otra crisis bancaria. Sin citarlos, responsabilizó al egoísmo de los socios del norte de que no se cuente con un fondo de garantía de depósitos común que permita desligar el riesgo de cada país de cada entidad financiera.

Esta falta de unidad normativa ha permitido que la crisis del Popular se haya resuelto de una manera más severa que la de los bancos venecianos, sin que lleguen las protestas de las autoridades europeas. La situación preocupa en el sector y el supervisor porque el parón actual y las elecciones europeas de mayo de 2019 pueden hacer que se pierda todo el próximo año sin avances en legislación bancaria, al tiempo que se teme la llegada de una crisis con la desaparición de la compra de activos del BCE y la subida de tipos.

Problemas en los países emergentes

En una cita de dos horas y media, que puede ser la última de Nouy antes de que deje su puesto, se insistió en la necesidad de elevar la rentabilidad del negocio y seguir desprendiéndose de los activos inmobiliarios morosos con celeridad, ahora que todavía hay apetito comprador. En la clasificación europea, la banca española está en el tercer peor puesto, y eso es algo que preocupa a los supervisores.

Entre los banqueros españoles es recurrente la queja de que el cálculo de los activos ponderados por riesgo (APR) son más severos en España que en otros países, otra consecuencia de la falta de una unión normativa europea.

Nouy también advirtió de riesgo de los países emergentes que pueden suponer Turquía y Brasil. Apuntó que incluso estos países podrían acabar atravesando una situación peor de la establecida en los escenarios adversos que ha calculado la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), para las pruebas de estrés que se conocerán el próximo 2 de noviembre. Estos exámenes medirán la capacidad de resistencia del capital de las entidades a crisis económicas. Fuentes del sector creen que los test de estrés de este ejercicio pueden ser relevantes porque alguna entidad pase apuros.

Otra de las peticiones de la supervisora fue que las entidades creen una estructura interna de control de riesgos para prevenir la morosidad futura en determinados sectores. Este paso supone dedicar a técnicos especializados que determinen cuando se debe cortar el crédito.

De todas formas, Nouy dejó claro que la banca española estaba en mejor posición que los vecinos italianos, que son el verdadero quebradero de cabeza para las autoridades comunitarias.