Serra defiende que el Banco de España conocía las mejoras salariales de la dirección de CatalunyaCaixa

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El expresidente de CatalunyaCaixa, Narcís Serra, ha vuelto hoy a defender las dos subidas salariales que se aprobaron en 2010 a favor del director general de la entidad, Adolf Todó. Ha

argumentado que esas mejoras procedían de un compromiso contraído con Todó cuando se decidió su fichaje a finales de 2007. Entonces, ha explicado, se decidió que su salario fuera subiendo paulatinamente porque cuando se le contrató se consideró que "el incremento de golpe [de su salario] sería excesivo" para la entidad. Ha defendido también que esas condiciones eran conocidas por el Banco de España y por la Generalitat.

El expresidente de CatalunyaCaixa ha asegurado que el salario correspondía a la mediana del sector financiero y por debajo del promedio del sector, aunque ha admitido que era alto porque "era un equipo directivo muy bueno que estaba transformando la caja, y eso se tiene que pagar". Incluso ha llegado a afirmar que mantener a la anterior dirección hubiera generado pérdidas "muy superiores" a las que costó salarialmente el cambio de dirección.

Serra, que ha declarado en la Audiencia de Barcelona en la segunda sesión del juicio que juzga esos aumentos salariales, y por los que se enfrenta a una petición de cuatro años de prisión, considera que el salario acordado con Todó era "prudente" y "ajustado a los contratos que se hacían en ese momento en los contratos de alta dirección". Los aumentos de 2010, ha dicho, estaban argumentados para "cumplir su palabra" con Todó y para evitar que este pudiera abandonar la caja de ahorros cuando esta tenía importantes problemas financieros, recibió una inyección de 1.250 millones de euros del Frob y estaba inmersa en un proceso de fusión con otras entidades.

"Era importante que la alta dirección siguiera", ha explicado el expresidente de la caja de ahorros, en referencia a que CatalunyaCaixa estaba en pleno proceso de fusión con Caixa Tarragona y Caixa Manresa y cuando el resto de la plantilla tenía el salario congelado.

Todó, que había entrado en la entidad procedente de Caixa Manresa con un salario base de 600.000 euros complementado con un variable anual equivalente al 35% y otras condiciones laborales y de jubilación, vio como en sendos consejos de administración se aumentaban su salario fijo un 1,5% y su retribución variable pasaba a pesar un 50% del fijo. Esas mejoras también beneficiaron a Jaume Masana, adjunto a Todó, que llegó a la entidad en las mismas fechas.

Esas mejoras son el origen del juicio a 41 personas que formaron parte del consejo de administración de Catalunya Caixa. Todas ellas aprobaron esas nuevas condiciones contractuales. Solo una se negó a hacerlo.

Ante las preguntas del fiscal, Serra ha defendido que el salario de Todó fue el primero que pasó por el consejo de administración de la caja en toda su historia, subrayando "la absoluta transparencia" de la medida. Asimismo, ha defendido que ese aumento tenía el beneplácito de la Generalitat (que tenía la capacidad inspectora sobre las cajas en Cataluña), la Diputación de Barcelona y el Banco de España. El fiscal ha señalado que en la fase de instrucción, inspectores del banco central negaron conocer esa mejora e, incluso, señalaron que "les molestó".

Cambio de rumbo

Serra ha defendido que en 2006, antes del inicio de la crisis financiera en Estados Unidos, él ya había decidido dar un "cambio de rumbo" en CatalunyaCaixa. En aquel momento, ha señalado, una inspección del Banco de España, según ha explicado, formuló una inspección en la que apuntó la necesidad de hacer provisiones por solo 12 millones de euros. "Acudí a Madrid —ha explicado Serra— para decirles que mi impresión era más pesimista y tuve que retrasar el cambio de rumbo".

Pero Serra ha manifestado que su continuidad en el cargo estaba sujeta a la necesidad de modificar la política de la caja de ahorros. Incluso, ha subrayado, Adolf Todó, 30 días después de asumir el cargo de director general, ya en 2008, hizo un diagnóstico de los problemas de la entidad. A partir de ahí se demandaron 3.200 millones de euros al Frob, de los que fueron inyectados finalmente 1.700 millones. "Estábamos convencidos de que con esa ayuda la caja tenía suficiente pero nadie sabía que la crisis económica del 2011 sería mucho más grave que la de 2008. Y esa crisis generó el problema definitivo".