Es imposible identificar todas las razones que convirtieron a Mauricio Macri en presidente. Pero hay una imprescindible: la división del peronismo.Por Carlos Pagni

 

 

 

 

 Esa fractura, que provocó Sergio Massa, fue su gran activo. Y sigue siéndolo. La crisis que se desató por la reforma del impuesto a las ganancias lo vuelve a demostrar. La tormenta se formó a raíz de un conflicto entre el Gobierno y la oposición.

 

Pero su resolución, que se seguirá negociando en las próximas 48 horas, no se debe tanto a la acción del oficialismo como a un factor más relevante: las contradicciones del PJ. Macri sigue encontrando en ese choque de intereses la fuente más importante de gobernabilidad.

 

 

El proceso sólo se vuelve comprensible si a la lógica tributaria se le superpone la disputa de poder.

 

Cámara de Diputados impuso un proyecto destinado a corroer al Tesoro o a provocar un antipático veto del Poder Ejecutivo, liderada por dos actores principales: Cristina Kirchner y Sergio Massa. Las diferencias entre ellos son numerosísimas. Pero hay una coincidencia central. Necesitan deteriorar a Macri cuanto antes. Massa, para mejorar sus chances en las próximas elecciones bonaerenses. La ex presidenta, por ése y mil motivos más. Emilio Pérsico insinuó la táctica para alcanzar ese objetivo en una entrevista con la revista Crisis: "El problema del Gobierno es que no le dejamos bajar el gasto público". Massa y su antigua jefa se propusieron, en nombre del salario de los trabajadores, aumentar el déficit fiscal. En Massa no cabe reprochar una incoherencia. Al contrario, él señala que el incongruente es el oficialismo: ayer, sus amigos recordaban que, en febrero, Elisa Carrió propuso elevar el mínimo no imponible a $ 47.430, una reforma más cara que la que de Diputados. En la señora de Kirchner, en cambio, la inconsistencia es habitual. Cuando el gremialista Gerardo Martínez le sugirió bajar Ganancias, respondió: "¿Para qué? ¿Para que la clase media compre dólares y se vaya a Miami? Ni loca".

 

 

La reacción más eficaz contra la embestida fiscal no provino del Gobierno, sino de la interna peronista. Juan Urtubey, su hermano Rodolfo y su primo Dalmacio Mera Figueroa se preguntaron algo elemental: ¿en qué los beneficiaría inducir a un descalabro, si su duelo con Cambiemos está previsto, en el mejor de los casos, para 2019? De pronto Urtubey advirtió que estaba trabajando para Massa, a quien ve como rival.

 

El razonamiento de los Urtubey y Mera se extendió al resto del PJ federal, estimulado por una discordancia más concreta: ¿por qué las provincias pobres van a resignar recursos a favor de los habitantes de provincias ricas, que son los que pagan impuesto a las ganancias? La historia tiene regularidades misteriosas. A Macri no lo ayuda también la eterna diferencia entre norteños y bonaerenses, que hace 20 años alimentaba el duelo Menem-Duhalde, y ahora el de los Urtubey con Massa. Estas dinámicas determinan el comportamiento de Miguel Pichetto, el presidente del bloque de senadores peronistas.

 

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El entredicho del PJ, además de ser electoral y regional, tiene una tercera dimensión: los sindicalistas, que pretenden reducir la presión impositiva de sus afiliados, enfrentan a los gobernadores, que no quieren desfinanciar a sus provincias. Macri arbitra entre ambos bandos. Durante el fin de semana, bajo el mando de Quintana, Triaca, Frigerio, Abad, Monzó y Massot operaron el clearing entre las demandas de la CGT, la disponibilidad de las provincias y los votos del Senado. El objetivo es, el miércoles, llegar a un texto que tendría un costo fiscal adicional de unos $ 5000 millones respecto del que envió el oficialismo a Diputados. Se repartiría por mitades entre la Nación y las provincias. Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba perderían $ 1500 millones cada una.

 

En el camino hacia esa meta, el Gobierno descubrió otra novedad: la CGT también está fisurada. Mientras dos de sus secretarios, Daer y Acuña, negociaban una versión más razonable del impuesto que la que habían pactado con Massa, el tercer secretario, Juan Schmid, acordaba con los gremios del transporte una medida de fuerza para hoy. La divergencia se debe a que a los transportistas les interesa más no pagar Ganancias sobre viáticos y horas extras que una corrección en el mínimo no imponible. El Gobierno fijaría topes para esos dos conceptos del salario. Si hoy llegara a un acuerdo, mañana los gobernadores tendrían la última palabra. Pichetto espera el visto bueno de esas dos vertientes del PJ para corregir la sanción de Diputados.

 

Al mismo tiempo que Quintana y los ministros median entre peronistas, los que desencadenaron la guerra pasan a cobrar la paz. La primera en hacerlo es la intransigente señora de Kirchner. Mientras su subordinado, el senador Marcelo Fuentes, acusaba a Pichetto de colaboracionista, la santacruceña y, como indica su apellido, ultrakirchnerista Ester Labado se negaba a firmar el dictamen que llegó de Diputados. A esa hora el ministro de Economía de Santa Cruz, Juan Donnini, firmaba en la Casa Rosada un petitorio federal para postergar la reforma Massa/Kicillof. Tres días más tarde, Alicia Kirchner anunció que, en un nuevo homenaje a la justicia social, podría pagar el aguinaldo a los empleados de la incendiada Santa Cruz. Primera impresión: Kicillof prestó, con su extremismo, un servicio invalorable a la tía de su jefe. Eso sí: habrá que ver si, en adelante, alguien le firma algún dictamen. Segunda impresión: Massa volvió a trabajar para los Kirchner. Ahora hay que ver si Macri no pagó, como suele hacer, antes de tiempo. En cuanto al pragmatismo santacruceño, no sorprende a nadie. Sin ir más lejos, Máximo habla cada vez más a menudo con Alberto Fernández, quien está por completar la vuelta al mundo. Es más: Juan Cabandié piensa invitarlos a comer.

 

Massa también saca réditos de la paz. Vidal selló de nuevo con él su pacto bonaerense. La clave de la sociedad es la Cámara de Diputados de la provincia. Todo indica que pasado mañana será elegido presidente Manuel Mosca, de Pro, y el renovador Ramiro Gutiérrez, vice. El actual presidente, Jorge Sarghini, encabezará el bloque del massismo. Los legisladores reciben con gran expectativa a alguien que se llama Mosca. Suponen que ampliará el presupuesto de la Cámara. Mosca es el esposo de Gladys González, la interventora del sindicato del "Caballo" Suárez y precandidata a senadora de Cambiemos.

 

Antes de ratificar su acuerdo con Massa, Vidal exploró, a pedido de Macri, otra sociedad. Intentó pactar con las distintas tribus del PJ, que suman 36 diputados. Integró a dos representantes "del cambio" -para usar el lenguaje oficialista-, como Alejandro Granados y Mario Ishii, quienes hoy recorren la provincia con el sello de la Unión Azul y Blanca, el partido de De Narváez, buscando adhesiones para la gobernadora. También integró a Francisco Echarren, el intendente que condenó a un grupo de vecinos de Castelli a vivir en un barrio que bautizó "Julio De Vido". Gracias a ese antecedente le asignaron el área de Vivienda. La designación hizo que el deteriorado De Vido saliera por un instante de la depresión para escribir a su discípulo: "Que te vaya bien, pero no me llames más en tu vida". Echarren fue acercado a Vidal por el secretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell. Al frente de Castelli quedó su hermano.

 

La negociación con el PJ hizo aparecer en escena a Florencio Randazzo. A cambio del apoyo, el ex ministro del Interior de Cristina Kirchner pidió que Vidal desaire a Massa y ceda la vicepresidencia de Diputados a uno de sus hombres. Un acuerdo imposible, porque esos 36, que incluyen a representantes de La Cámpora, son inconciliables a la hora de votar. Randazzo se dio por ofendido y anunció que, con tantas dificultades, no se postularía para las elecciones. Lo interrumpió Martín Insaurralde: "Mirá que no tenemos mucho tiempo para esperarte". La eventual deserción de Randazzo dejaría a Vidal en un problema: los intendentes que abandonaron a Cristina Kirchner quedarían sin candidato. Eso entusiasma a Insaurralde. Y a Massa.

 

A Massa no le alcanza con que su pacto con Vidal desaliente la candidatura de Randazzo. Como siempre, quiere más. Anoche invitó a comer a varios intendentes desilusionados con el ex ministro del Interior para planificar una mayor presión sobre la gobernadora. Como ella espera que pasado mañana le aprueben el presupuesto y la autorización de endeudamiento, Massa aspira a ampliar el pliego de condiciones opositor el martes por la noche. Entre las cuestiones en disputa está la Defensoría del Pueblo, con su apetecible presupuesto. El jueves por la noche, en San Telmo, varias fracciones del PJ discutieron la identidad del funcionario. Gustavo Katopodis promovió a su amigo Guido Lorenzino. En cambio, el sector ligado a Scioli lo vetó. Es curioso, porque Lorenzino fue un engranaje decisivo en el tenebroso vínculo de Scioli con la policía provincial. O tal vez la ruptura se deba a esos antiguos compromisos. En negociación también está el cargo de subjefe de los fiscales, que secundaría a Julio Conte Grand. Se postula el juez Jorge Rodríguez, otro amigo dilecto de la bonaerense.

 

Estas candidaturas siguen abriendo incógnitas sobre la política de seguridad. El panorama que presenta el fin de año es inquietante. El jueves pasado por la noche, en Moreno, una banda de narcos asesinó a César Méndez, un militante de la organización social La Dignidad. Nada que sorprenda a los humildes vecinos de Cuartel Quinto: desde hace tiempo esa pandilla despoja a las familias de sus casas, bajo la mirada cómplice de la policía. El viernes hubo una manifestación frente a la comisaría. En cualquier momento empiezan las marchas de silencio. Mientras tanto, a Macri y a Vidal los entretienen con un complot organizado a través de Facebook por el anciano Hugo Curto, y Fernando Esteche y Luis D'Elía, "esos dos impresentables", como los llama en la intimidad Cristina Kirchner.ß

 

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Alicia Kirchner, Milagro Sala y Amado Boudo

Alicia, alentada por su hermano cuando era presidente, descubrió otra joyita nacional, Milagro Sala, y se convirtió en su madrina política. Por Jorge Avila 

 

 

 

 Advertencia. La presente nota contiene elementos que pueden dañar la estabilidad emocional o psíquica del lector, por lo que se recomienda tener disponible un trago amigo, “baileys” con hielo, “aperol” con champagne, “campari” con  jugo de naranja,  o coca con fernet.

 

Después del fin de semana que pasó, lel impuesto a las Ganancias volvió al tablero político, pero con un cambio de posiciones. El reciclaje peronista encabezado por el ex jefe de gabinete kirchnerista, “Tommy” Massa de Galmarini se diluyó como esas cosas que nunca se alcanzan, y los gobernadores del “palo” aplicaron idem a sus senadores para dar un nuevo escenario a la cuestión. Presentaron un criterio más elaborado en lo tributario,  con reducción gradual de escalas. Y  todo indica que el miércoles próximo habr á un proyecto consensuado,  con chances de ser aplicado  a partir de 2017. La batalla política que le permitió recuperar 2 minutos de fama a los  K, quedó en aguas de borrajas y  la propia muchachada camporista se llamó a silencio ante el escaso éxito de la iniciativa. No obstante, con Héctor Recalde y sus copilotos sindicales del triunvirato de impostores cegetistas, paro de transportes mediante para el lunes, las presiones siguen, aunque con final previsible.

 

Hay provincias que llegan a fin de año al borde del incendio. La principal  es Santa Cruz,  único distrito kirchnerista que quedó después de la derrota electoral. La hermana Alicia, sigue acordándose de su gran cuñada dejando tierra arrasada en el terruño nativo,. Además de no pagar sueldos y aguinaldo, lo que costò un literal incendio de la casa de Gobierno, dejó sin clases a los pibes, sin insumos a los hospitales, sin ayudas a los pobres y tiene a todos los santacruceños en ascuas- Ya  nadie sabe cuál va a ser el próximo desastre judicial que involucre a la familia gobernante. Es esta semana, recordemos, se quedó sin poder administrar ni los cuantiosos bienes del finado,porqué que el juez Claudio Bonadío dictó la restricción para Máximo, Florencia y Cristina, ante las evidencias de lavado de dinero con la fortuna familiar, mientras Lázaro sigue en Ezeiza meditando, y Cristóbal hace firuletes para zafar.

 

Alicia, alentada por su hermano siendo presidente,  descubrió  otra joyita nacional, Milagro Sala, y se convirtió en su madrina política. Claro que como en la canción, “dicen que la distancia es el olvido”, y ahora que la ex líder de Tupac Amaru comenzó su primer juicio oral, nadie se pone demasiado cerca para evitar algun rasguñón de la ex escrachadora serial y sus matones, cuando están en el banquillo defendidos por la abogada proletaria Elizabeth Gómez Alcorta. Curioso contraste. En Jujuy el proceso es seguido con atención y se esperan los próximos juicios con expectativa, esperando una condena acorde a los delitos que se imputan, y los únicos reclamos que se escuchan en defensa de la ex soberana de la Puna vienen del exterior, con el oriental Luis Almagro de la OEA, que le sigue respondiendo al alicaído José Mujica, que en Uruguay no puede juntar ni a la familia ofreciendo pamplonas gratis. Igual le va al inefable ex juez Eugenio Raúl Zaffaroni.

 

La debacle progre se profundiza con el venezolano Rafael Maduro, llevando a su país a una guerra civil de baja intensidad, por ahora, y que arenga contra Macri con el conocido argumento chavista de atacar sin pruebas. Mandó a la “chilindrina” Delcy Rodríguez, que actúa como ministra de Relaciones Exteriores a hacer otro papelón, en la última cumbre del Mercosur, donde Venezuela quedó excluída por incumplir los mandatos del bloque. Triste final para una alianza espúrea que para la Argentina significó elevados costos, con el único beneficio  de Simón, el perrito bolivariano que es el acompañante más fiel de Cristina Kirchner.

 

Mientras vamos entrando en clima navideño, el horizonte empieza a mostrar algunos datos que conviene considerar a la hora de los pronósticos. Después de un año, ya todos sabemos que Macri no es Brad Pitt. Aunque tampoco Freddy Kruger. Va a tener que levantar la puntería porque al margen de los aciertos, la economía no arranca en gran medida porque todavía no hay un contrato social eficiente entre los sectores productivos y la puja distributiva sigue golpeando al consumo. De todos modos, en la vecindad no estamos peor que Brasíl,  gobernado por una especie de Dràcula petiso, Michel Temer, al que los colmillos no le alcanzan para frenar una caída imparable. Tampoco peor que  el Uruguay de Tabaré, una especie de Frankenstein socialista que no logra que la izquierda le haga caso a la cabeza, ni  puede evitar que el paso se transforme en tropezón cada vez que quiere salir adelante.

 

Por acá, todavía hay mucho que resolver, pero salvo los piquetes espasmódicos, que si bien  complican la vida cotidiana  y los estertores finales del kirchnerismo, la Justicia ha comenzado a apurar el paso  y detrás de Sala, piden pista D´Elia, Boudou, Aníbal F. y varios más. Llega otra semana movida. A brindar y juntar fuerzas para un año decisivo.

 

 

fuente caraycecaonline

El episodio de ayer, en el interminable culebrón del caos de tránsito en el Centro porteño, fue protagonizado por alrededor de dos mil manifestantes de barriadas humildes del Gran Buenos Aires. Llegaron en decenas y decenas de micros que quedaron estacionados en la zona. Pasaron por los ministerios de Economía y Trabajo y después cortaron durante tres horas la avenida 9 de Julio frente a Desarrollo Social.Julio Blanck  

La discusión sobre la ley de emergencia social que promueven la CGT y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que reúne a informales y desocupados, está poniendo en evidencia la reconfiguración en el campo de las organizaciones sociales.Por Carlos Pagni  



No sólo deja ver distintas interpretaciones de la derrota kirchnerista. También desnuda un conflicto respecto de la legitimidad de Mauricio Macri. Y sugiere los alineamientos de esas agrupaciones en la disputa electoral del año próximo.
 
 
La movilización del viernes pasado reflejó este nuevo juego. El número de manifestantes fue modesto.
 
 
Sobre todo porque los intendentes del conurbano se quedaron quietos. El sentido de la marcha fue presionar al Gobierno, aprovechando el temor a que antes de las Fiestas haya manifestaciones violentas de malestar social. Muy comprensible en un país con 32% de pobreza y 6% de indigencia. Pero la presión es negociada. Los organizadores reciben recursos estatales de varios ministerios. Además, las prestaciones sociales tuvieron en 2016 un incremento superior al de los cinco años anteriores. En comparación con 2015, el número total de beneficios se habrá incrementado en 2,3% y el de la Asignación Universal por Hijo (AUH), en 8,4%.
 
 
Como durante los 12 años de dominio kirchnerista, las estadísticas siguen sin ser un criterio para explicar la realidad. Sólo que el "relato" pasó a la oposición. Por lo tanto, aunque su política social sea mejor que la de su antecesora, Macri está condenado a encarnar el rol de presidente insensible que le asignan sus rivales, en sintonía con el imaginario popular. Es natural: además de no ser peronista, es rico. Con las mismas premisas, Cristina Kirchner fue una heroína de la distribución del ingreso, aun cuando dejó un país con 30% de pobreza. El jueves, en Diputados, se volverá a representar la escena. Las organizaciones sociales presionarán para que se trate sobre tablas la ley de emergencia social de Juan Manuel Abal Medina y Jaime Linares, aprobada en el Senado.
 
La ley está plagada de inconsistencias. En su artículo 2 exige al Gobierno "la creación de un millón de puestos de trabajo". Hay que aplaudir que el Frente para la Victoria quiera financiarlo con un tributo al juego. Durante 12 años de gestión, no sólo no gravó las apuestas con nuevos impuestos. Ni siquiera cobraba los que ya existían. Ricardo Echegaray financió el imperio de Cristóbal López con contribuciones cedidas por la AFIP.
 
 
Hay más curiosidades. La invención de un millón de empleos supone crear decenas de miles de cooperativas. Además, la ley prevé que, 30 días después de su aprobación, funcionará un Consejo de la Economía Popular, integrado por tres representantes de los movimientos sociales. ¿Quién los elegiría? Misterio. Ni siquiera existe un registro de trabajadores de la "economía popular". Lo crea la propia ley.
 
Los promotores de esta iniciativa, en un rapto de sinceridad, o de cinismo, proponen que Macri la acepte y, si quiere, la reglamente con realismo. Es decir, admiten que están construyendo un pelotero. Sobre todo porque la emergencia social ya fue declarada en la ley 25.561, vigente hasta 2017. Gracias a esa norma el Ejecutivo puede hacer lo que le están pidiendo. Más aún: algo hará. Antes de las Fiestas anunciará una actualización de la AUH, de los planes Argentina Trabaja y también un bono. Los líderes sociales ya lo saben. Lógico: muchos visitan más las oficinas públicas que los barrios.
 
El objetivo de esta propuesta es que el oficialismo pague el costo de bloquearla en Diputados. O, mejor aún, que Macri la vete. En una entrevista con Diego Sehinkman, Emilio Pérsico, un Alberto Olmedo de la lógica, recurrió al papa Francisco para advertir que, como marginar a una persona es anularla y anularla es matarla, "si el Presidente veta, estará violando el primer mandamiento, que es «no matarás»". ¿No habrá llegado la hora de que el piadoso Juan Grabois, líder de la CTEP y consultor del Vaticano, enseñe a Pérsico los 10 mandamientos?
 
Si bien la oposición presenta a Cambiemos como una derecha ajustadora, Sergio Massa detectó que el de Macri es un no peronismo innovador, ya que no renuncia a la representación de los pobres. Por eso planea ridiculizar los timbreos en el conurbano. Como, según él, allí el 60% de las casas carece de timbre, prepara una recorrida de "golpeo de manos", que acompañará de un instructivo. La burla puede perder la gracia si se recuerda que los vecinos que no tienen timbre han sido gobernados en los últimos 28 años por el peronismo en el que milita Massa.
 
La polémica por la ley de emergencia cobija un movimiento más profundo. La derrota de 2015 obliga a las organizaciones sociales peronistas a definirse frente a un ejercicio que los Kirchner habían prohibido: la demanda por los pobres. Los sindicatos de la CGT intentan sentarse en la cabecera. Fantasean con reparar la gran herida del año 2001. El boom de desempleo les arrebató el monopolio de la reivindicación social. Sus antiguos aportantes alimentan los movimientos de desempleados.
 
Esos movimientos protagonizan un conflicto en torno a la interpretación del triunfo de Macri. Para el pensamiento nac&pop en diciembre ocurrió algo no previsto por la bibliografía. Un líder "de derecha" se impuso por el voto popular. Hasta ahora los "Macri" sólo llegaban al poder sin ley Sáenz Peña, con el fraude de los años 30, o a través de los golpes militares. La victoria de Cambiemos generó una gran perplejidad.
 
A las agrupaciones que siguen a Cristina Kirchner se les vuelve intolerable. La ex presidenta lo explicó el 9 de diciembre: la gente votó embaucada por los medios, los holdouts, las empresas y los Estados Unidos, que coronaron un complot de doce años. Si se observa bien, entonces, hubo fraude. Y un gobierno surgido de ese modo será efímero. Por eso La Cámpora censuró la movilización del viernes: había que ir a la Plaza de Mayo y pedir un cambio de política económica. Es decir, completar la catástrofe que la mamá de Máximo Kirchner dejó a medio hacer. O que continúa a través de sus discípulos. Por ejemplo, la intendenta Verónica Magario, de La Matanza, denuncia penurias mientras atesora $ 2400 millones de pesos en el Banco Provincia.
 
Para el trotskismo, en cambio, La Cámpora le hace el juego a Macri. Desde el estadio de Atlanta, que llenó el sábado, el Frente de Izquierda denunció a los que protestan con plata del Estado. Reclama un cambio de sistema.
 
El sector kirchnerista que promueve la ley tiene otra visión. Considera, como suele exponer Abal Medina, que Cambiemos llegó como consecuencia de errores propios. La CTEP está en este cuadrante. No sólo admite que el experimento Macri es legítimo. Sospecha que puede durar. Y ve esa coyuntura como la oportunidad de una reconversión. Sus líderes se ofrecen como proveedores de paz social. A cambio pretenden que sus organizaciones sean reconocidas como un sindicato de pobres que reciben un salario del Estado. Es un proyecto paradójico. Los cartoneros, los costureros o los "pechitos" del Argentina Trabaja sueñan con lograr un buen empleo y afiliarse a un gremio clásico. Por lo tanto, el éxito de ese nuevo sindicato sería autodisolverse.
 
Sus líderes quieren ser como "los Gordos". O como algunos empresarios que explotan esa situación. Los importadores de Tierra del Fuego, por ejemplo, se benefician con la exención de aranceles, Ganancias e IVA. A algunos se les subsidia la venta en cuotas. A cambio crean puestos de trabajo tan artificiales como los de las cooperativas de Argentina Trabaja. Eso sí, más caros. Unos ensamblan componentes chinos, los otros hacen viviendas precarias. Entre los cabecillas de ese "Evita" fueguino está Nicolás Caputo, dueño de Mirgor. Es el álter ego del Presidente. En cualquier momento le crecerá la barba blanca.
 
La pretensión de Pérsico o Grabois de asimilarse a la CGT es un pasable éxito de Macri. Con el fracaso kirchnerista, ellos podrían haber caído en la tentación antisistema. Tomaron otro camino: ser, como suele decir Julio María Sanguinetti, un costo del sistema. El viernes se vacunaron contra cualquier revolución subiéndose al palco de "Mr. Cloro" Lingeri y el "Centauro" Rodríguez, para quienes la lucha contra la pobreza empieza por casa. Un desafío para el intachable Grabois, quien supone que "el campo popular debe purgarse del cáncer de la corrupción".
 
Las antiguas organizaciones de piqueteros quieren administrar una obra social de pobres. Por eso la relación con Lingeri es decisiva. Él controla la Superintendencia de Salud de Macri a través del director médico de su obra social, Luis Scervino. El otro padrino del sector es Alberto Mazza, ex ministro menemista que organizó con Lingeri la desregulación a favor de las prepagas. Mazza domina también el Ministerio de Salud con un equipo formado para Scioli: Daniel Bosich, en Administración, y Néstor Pérez Baliño, en Salud Comunitaria. En realidad, dominaba: apenas regrese de China, el ministro Jorge Lemus deberá deshacerse de ellos por orden de la Casa Rosada. A las puertas de un escándalo.
 
 
fuente lanacion

Podrá decirse que el kirchnerismo (o el cristinismo, para ser precisos) conserva importantes resortes de influencia en organismos internacionales de derechos humanos y que, en parte por eso, tiene tanta repercusión en el mundo el caso de la prisión de Milagro Sala. Por Joaquín Morales Solá

 

Los medios oficiales recién han anunciado la última y definitiva defunción de Fidel Castro y he creído percibir en el mensaje luctuoso más alivio que duelo.Por Miriam Celaya desde La Habana -Envio especial Total News- 

 

 

Varios de los empresarios argentinos (muchos medianos y pequeños, pero también algunos grandes) podrían haber estado el viernes en la manifestación de cegetistas y piqueteros.Por Joaquín Morales Solá

 

 

Créase o no, el auto de elevación del juez Bejas, el que promovió el juicio oral que por estos días se celebra en Tucumán con el nombre de “Operativo Independencia”.*Por Mauricio Ortín  

Cristina Fernández parece perder algún impacto. Estarían convergiendo para tal fenómeno dos razones. Sus problemas con la Justicia se amplían todos los días. No están circunscriptos, como pretende presentarlos ella, a una presunta animosidad del juez Claudio Bonadio.Por Eduardo van der Kooy  

El Senado de la Nación aprobó esta semana un proyecto de ley que declara la emergencia social y alimentaria, aumenta en un 15% las asignaciones sociales e instruye al Poder Ejecutivo a crear un millón de puestos de trabajo.Por Jorge R. Enríquez- Envio especial para Total News-